
Es evidente que existen diferencias notables entre cómo los grandes conglomerados mediáticos dan cobertura a los atentados y enfrentamientos armados que suceden en el Medio Oriente y cómo reflejan esa misma realidad en Occidente.
Está claro que los siniestros son igual de terribles y que en todos se repudian la muerte de población civil, la destrucción de lugares de interés histórico y cultural, así como la pérdida de recursos naturales, no importa el motivo o el territorio donde ocurren.
Entonces, ¿por qué destacar unos más que otros? Los grandes centros gestores de información concentran la atención mediática en las deformaciones estructurales de los países en conflicto mientras responden a intereses de la política exterior de una élite de poder.
Por tanto constituye un factor de más relevancia mediática este tipo de hechos en las llamadas “zonas de paz” o lugares sin conflictos que en sitios donde desde hace años existen guerras civiles, enfrentamientos armados o que se encuentran bajo amenaza directa de grupos terroristas, como lo es el Medio Oriente.
Los analistas coiciden en que los medios occidentales presentan a Europa y Estados Unidos como víctimas del terrorismo internacional, pero no hablan de las condiciones en que viven millones de personas en el Medio Oriente y que por su realidad geográfica están destinados a interactuar con grupos extremistas.
Los conflictos internacionales recientes están ubicados, en su mayoría, en regiones distantes de la vida cotidiana de los ciudadanos de las potencias que protagonizan su origen y desarrollo. Entonces resultan los medios de comunicación una vía para instituir consensos sobre las contiendas.
Las noticias diarias sobre los países del Medio Oriente se reducen a números, recurriendo a la política de la sobresaturación de la información. Es casi normal acceder a información sobre estos sucesos con una sola visión.
Mientras se fijan en los atentados terroristas de París, Bruselas o en altercados armados en Estados Unidos, como el ocurrido recientemente en Orlando, dejan en una sombra las víctimas civiles del Estado Islámico (EI) y de las coaliciones internacionales en territorios sirios e iraquíes, o se tergiversa lo que ocurre.
Por ejemplo, la destrucción de las ciudades de Homs, Palmira o Damasco en Siria como consecuencia de los bombardeos de la coalición internacional lidereada por Estados Unidos fue reportada como resultado de los ataques del Ejército de esa nación árabe contra la oposición armada y los grupos extremistas.
La analista política chilena Francisca Quiroga comentó a Telesur que el papel de los medios hegemónicos es mostrar solo una visión de los conflictos para mantener la matriz de opinión positiva sobre las acciones de las coaliciones contra “un supuesto enemigo”.
Las principales agencias internacionales de noticias reportan invariablemente la compleja coyuntura que atraviesa la población de los países del Medio Oriente, se alejan del periodismo ciudadano o humano, no buscan una sensibilidad en los receptores, sino abogan por limitar el conocimiento lo suficiente como para que se respalde el status quo.
Por otra parte, en las redes sociales se gestan casi a diario campañas de solidaridad, con las víctimas de estos sucesos de la parte occidental del mundo.
Las etiquetas #somosorlando y #somosbruselas continúan virales incluso meses después de los acontecimientos en esas ciudades.
Otro ejemplo fue cuando Facebook activó una alerta para que los usuarios que se encontraran cerca de los atentados múltiples que sacudieron París, en noviembre del año pasado, notificaran sus estados a los amigos.
La etiqueta #PorteOuverte avisaba a los ciudadanos de las casas en las que buscar refugio. #NousSommesUnis (todos unidos), #Tristesse (tristeza) o #PrayForParís (rezar por París) fueron también algunas de las etiquetas solidarias en Twitter.
Las fotografías de cuando edificios y monumentos emblemáticos como el Empire State, el Cristo Redentor de Brasil y el estadio de futbol Wembley de Londres, se iluminaron con los colores de la bandera de Francia, causaron también impacto en la comunidad internacional.
Varios artistas, personalidades políticas y gobiernos enviaron sus condolencias a las víctimas y familiares de estos siniestros.
Recientemente, el realizador norteamericano Rayan Murphy consumó un cortometraje sumamente emotivo en el que reunió a 49 celebridades de Hollywood, donde cada una contaba la historia de los fallecidos en la masacre de Orlando.
Aunque resulta también posible encontrar atención mediática a esta clase de acontecimientos en el Medio Oriente, la diferencia de trato y cantidad es abrumadora.
De acuerdo con la teoría de la Manipulación mediática del filósofo y activista estadounidense, Noam Chomsky, hoy día, los medios de comunicación en los conflictos armados juegan un rol de pivote tanto en la arena del disturbio como en la estructura del sistema político.
La mayoría de los atentados en lo que va de año han ocurrido en países del Medio Oriente, es fácil caer en cuenta de que existe un vacío mediático.
El atentado del pasado 3 de julio cuando dos ataques con bomba en la ciudad de Bagdad, capital de Iraq, causaron la muerte de más de 300 personas y dejaron un saldo de más de 240 heridos, ha sido hasta el momento uno de los hechos más tratados por la prensa y aunque despertó campañas de solidaridad parecidas a las de Occidente, estas no contaron con el seguimiento necesario de las personas.
Pero aún realidades como la siria, palestina, iraquí o afgana quedan fuera de las parrillas informativas de los grandes consorcios de las comunicaciones.














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pedro dijo:
1
15 de julio de 2016
03:08:26
Javier Gómez dijo:
2
15 de julio de 2016
06:52:49
Nardisiara dijo:
3
15 de julio de 2016
09:51:01
Orlando Chirino dijo:
4
15 de julio de 2016
15:13:00
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