ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Los atentados tuvieron lugar en la mañana del pasado día 22. Foto: AFP

BRUSELAS.—Otra vez agresiones extremistas son cometidas en te­rri­to­rio europeo. Como ocurrió el 13 de no­viembre del pasado año tras los atentados de la capital de Fran­cia, el mun­do quedó conmocionado tras lo sucedido en esta ocasión en la capital belga.

Según el balance preliminar, al me­nos 31 personas fallecieron y unas 270 resultaron heridas, a raíz de las ex­plosiones que sacudieron el aeropuerto de Zaventem, ubicado a po­cos ki­lómetros de la capital, y la céntrica es­tación de metro de Maelbeek.

La fiscalía señaló que la operación desplegada en el barrio de Schaer­beek llevó a “descubrir un ar­tefacto ex­plosivo que contenía, en­tre otras cosas, clavos”.

Los investigadores también ha­lla­ron productos químicos y una bandera del grupo extremista Es­ta­do Is­lámico (EI), organización que reivindicó la autoría de los atentados en un texto publicado en inglés en el que se­ñala a Bélgica como uno de los países que “participa en la coalición in­ter­nacional contra el EI”.

Además de los propósitos de asestar un golpe, otro hecho pudo estar relacionado con la decisión de los atacantes: el arresto el viernes último en esta capital de Salah Ab­deslam, el sospechoso de terrorismo más buscado en la región por su presunta participación en los sucesos de París.

Algunos medios de comunicación locales hablaron de presunta ven­ganza o demostración de fuerza, pero un reciente hallazgo apunta a otra di­rección: la policía encontró el tes­tamento de uno de los atacantes suicidas del aeropuerto, identificado co­mo Brahim El Bakraui.

En el texto, el joven de 29 años contó sentirse perseguido, sin saber qué hacer, y en una posible alusión a Abdeslam, con temor de terminar “junto a él en una celda”, por lo que surgen rumores de que decidió atentar por miedo a correr la misma suerte de su cómplice.

El primer ministro belga, Charles Michel, habló sobre “una época ne­gra para nuestro país”. “Lo que te­mía­mos ha pasado. Nuestro país ha si­do impactado por ata­ques que son ciegos, violentos y cobardes”.

Los atentados tuvieron lugar tem­prano en la mañana del pasado día 22. Las dos primeras explosiones, en el aeropuerto de Zaventem, fueron a las 07:00 de la mañana (hora local).

Una hora más tarde se registró otra explosión en la céntrica estación de metro de Maalbeek, también en la capital belga, que dejó 20 muertos y más de 150 heridos, 17 de ellos de gravedad.

En el aeropuerto, testigos describieron el ho­rror de la escena. “La gen­te corría por encima de los que ha­bían caído, no podía respirar, no me creo que estoy viva”, di­jo An­toine, joven de 15 años.

Al comentar informaciones so­bre el hecho, el fiscal general de Bél­gica, Frederic Van Leeuw, señaló que por el momento no hay evidencias de conexiones directas entre París 13-N y Bruselas 22-M.

Sin embargo, las similitudes en­tre ambos hechos saltan a la vista y sí hay un elemento claramente compartido: las investigaciones arrojan evidencias de que ambos ataques fue­ron preparados en la capital de Bélgica, informó PL.

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