ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Durante su visita a Cuba en 1999, el líder histórico de la Revolución Fidel Castro le colocó la Orden José Martí del Consejo de Estado al primer ministro cambodiano Hun Sen. Foto: Jorge Luis González

Este año se conmemora el aniversario 55 del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre el Reino de Cambodia y la República de Cuba. Según expresó a Granma la embajadora de la nación asiática, Hay Sonnarin, se trata de “una ocasión especial” que le permite reafirmar el compromiso y la voluntad de su país de preservar los lazos de amistad, solidaridad y cooperación bilaterales.

La diplomática recordó que ambas naciones establecieron vínculos formales el 15 de abril de 1960, a poco más de un año del triunfo de la Revolución Cubana.

Desde entonces “la distancia geográfica y cultural entre nuestros pueblos no ha sido impedimento para el desarrollo de las relaciones fraternas”, sostuvo.

Cuba y este reino ubicado en los márgenes del río Mekong han sido miembros activos del Movimiento de Países No Alineados, del cual tanto el líder histórico cubano Fidel Cas­tro, como el príncipe cambodiano Noro­dom Sihanouk, fueron fundadores.

“En ese contexto —dijo— hemos unido nuestras voces en defensa del derecho de to­dos los pueblos a la autodeterminación, el respeto a la soberanía nacional y la justicia social, así como a los principios de la Carta de las Naciones Unidas”. 

La señora Hay Sonnarin señaló como trascendental en la historia de las relaciones bilaterales el momento en que una brigada de médicos cubanos viajó a Cambodia en 1979, para ayudar a revitalizar el sistema de salud nacional luego de la liberación del régimen genocida de los Khmer Rojos.

Los Khmer Rojos gobernaron el país entre 1975 y 1979, periodo en el que aproximadamente un cuarto de la población cambodiana perdió la vida. Según historiadores, un millón 500 000 personas murieron por trabajos forzados, malnutrición y enfermedades mal atendidas. Más de 200 000 fueron ejecutadas sin juicio.

“El pueblo cambodiano siempre apreciará el sacrificio de esos doctores y nunca olvidará ese noble gesto que refleja el espíritu solidario de los líderes y el pueblo de Cuba”, señaló.

Para la embajadora, otro hecho de gran significado para ambas partes fue la visita oficial a la mayor de las Antillas del primer mi­nistro cambodiano, Samdech Techo Hun­ Sen, en 1999, y su encuentro con Fidel.

Asimismo, calificó de “magnífica” la colaboración desarrollada en materia de Edu­ca­ción: “Cu­ba no solo nos ayudó después de ese periodo os­curo de la historia nacional (régimen de los Kh­mer Rojos), en el que necesitábamos asistencia urgente, sino que continúa colaborando con nosotros en la formación de recursos humanos mediante la concesión de becas, fundamentalmente para estudiar Me­dicina”.

Expresó su profundo agradecimiento al Par­ti­do Comunista, al Gobierno y al pueblo de Cu­ba por el invaluable apoyo a Cambodia en ese sentido y en distintos foros de la ONU, y deseó éxitos en el proceso de actualización del modelo económico que se lleva adelante en la Isla aun con la persistencia del bloqueo im­puesto por Estados Unidos hace más de cinco décadas.

En el contexto de las transformaciones eco­­nómicas que experimenta Cuba, la re­presentante del Reino cambodiano consideró que se pueden explorar oportunidades de comercio a partir del intercambio potencial de sus productos, como arroz y textiles, con rubros cubanos como medicamentos y tabacos.

Durante la plática con este diario, la señora Hay Sonnarin también se refirió a los principales proyectos de desarrollo económico y social en su país actualmente.

Explicó que Cambodia ha experimentado en las últimas dos décadas un crecimiento sostenido promedio del 7 %, lo cual ha contribuido a dar pasos importantes en el propósito gubernamental de reducir la pobreza, elevar el nivel de vida y la garantía de la seguridad alimentaria de la población, estimada en 15 millones de personas.

Manifestó que para su Gobierno es prioridad también ampliar el acceso al sistema de seguridad social y mejorar los mecanismos de gestión de desastres naturales, incluyendo la adaptación al cambio climático.

Pretendemos que el crecimiento económico sea cada vez más inclusivo, subrayó al anunciar que para el año 2030 se espera que Cambodia se convierta en un país de ingreso medio.  

En tanto, expuso, se prevé aumentar la inversión pública en el desarrollo de la in­fraestructura de las áreas rurales, en la obtención y generación eficiente de la energía a nivel nacional, y en la formación y calificación de los recursos humanos con competencias que les permitan insertarse en el mercado laboral, tanto de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean, por sus siglas en Inglés) como del mundo.

Además, resaltó la importancia que tiene para Cambodia su membresía en la Asean, pues le ha reportado beneficios tangibles desde el punto de vista político, en términos de seguridad, legitimidad y reconocimiento en la arena internacional, así como el acceso a un mercado regional de 600 millones de personas aproximadamente.

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