ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: El Dinamo

Las aulas reciben una vez más a sus inquietos inquilinos pasajeros, y estos a su vez, toman lápiz y papel para aprender las enseñanzas de su profesor, que de seguro, le serán muy útiles para su venidera labor profesional.

Suena lindo ¿no?, ahora la realidad: los que se endeudan por muchos años o los que tienen el dinero para poder costearse sus estudios comienzan su curso académico, y los que tienen más dinero aún, reciben una enseñanza acorde con las exigencias de los tiempos actuales.
Así es la cosa en Chile, por eso, desde hace algún tiempo, las protestas estudiantiles han sido la tónica del panorama político nacional. Años más turbulentos, años más relajados, lo cierto es que los jóvenes no han descansando en cuanto a sus exigencias: gratuidad en todos los niveles educacionales, fin al lucro en las instituciones privadas y estatales, y una real calidad en la enseñanza. Para ellos la educación debe verse como un derecho social.
Hoy la realidad no es la misma que en el 2006, cuando iniciaron las protestas, ni semejante a la del 2011, uno de los puntos más álgidos que se han vivido. El escenario y los actores se han transformado. La conocida líder Camila Vallejo pasó de ser presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), a diputada de la República (cargo que comenzará a ejercer en marzo de este año junto a otros tres ex dirigentes estudiantiles), en su lugar está hoy Melissa Sepúlveda.
El gobierno también ha cambiado. Sebastián Piñera dejará la presidencia del país el 11 de marzo próximo y regresa Michelle Bachelet, quien ubicó la problemática de la educación como uno de sus principales temas de campaña.
Bachelet prometió avanzar gradualmente a la gratuidad universal en un plazo de seis años, mientras que en los próximos cuatro años dijo que garantizará el acceso al 70 % de la población más vulnerable. Por otra parte, anunció un monto fijo de entre 1,5 y 2 % del PIB para la educación. Los fondos públicos —aclaró— solo se destinarán a las instituciones sin fines de lucro, resguardando la existencia de un sistema mixto.
Entretanto, las Juventudes Comunistas (JJCC) —una de las organizaciones artífices de las protestas— pasó de ser opositora, a una organización partícipe del próximo gobierno de Bachelet. Otras entidades más recientes y radicales se han instalado en las distintas federaciones universitarias, como el Frente de Estudiantes Libertarios (FEL) y la Unión Nacional Estudiantil (UNE).
Como se ve, el panorama estudiantil está revuelto, y nadie sabe a ciencia cierta lo que pasará. La Con-federación de Estudiantes de Chile (Confech) —que es el ente que agrupa a 44 federaciones de estudiantes, todas con derecho a voto— está dividida.
Según datos ofrecidos por el sitio eldinamo.cl, diez federaciones están en manos de las JJCC, mientras que 17 están en manos de la llamada "izquierda de intención revolucionaria", a las que se suman seis federaciones más que serían contrarios a los planes de las venideras autoridades estatales.
Aún faltan algunas federaciones por elegir a sus representantes para el 2014, pero con las ya definidas se vislumbra un año movido. Melissa Sepúlveda ha emplazado en varias ocasiones a no bajar la guardia: "hacemos un llamado explícito a los estudiantes a movilizarse el año 2014", dijo hace algunos días según consignó Radio Cooperativa.
"Hemos sido enfáticos en mostrar que existen diferencias profundas a nivel programático con la Nueva Mayoría (conglomerado del gobierno de Bachelet). Vemos que ellos mencionan solo el fin al lucro en instituciones que reciben recursos del Estado y para nosotros, al ser un derecho social, en la educación no puede haber espacio para el lucro", aseguró también hace algún tiempo la actual líder de la FECH.
Lo cierto es que los problemas entre el estudiantado y el ejecutivo venidero ya comenzaron. El pasado miércoles 29 de enero, Bachelet nombró como subsecretaria de Educación a la demócrata cristiana Claudia Peirano, quien en plenas movilizaciones del 2011 firmó una carta en que se opuso a la gratuidad educacional, además se le acusa de tener conflictos de intereses por ser dueña de una agencia de Asistencia Técnica Educativa.
Las críticas no se hicieron esperar, incluso desde el mismo sector de Bachelet. Camila Vallejo aseguró por ejemplo que la decisión del ejecutivo va en una dirección contraria al mandato que el pueblo le dio a la Nueva Mayoría.
La presión hizo sus efectos, Claudia Peirano declinó del cargo este martes 4 de febrero expresando que ha vivido momentos difíciles junto a su familia debido a los cuestionamientos, "se han dicho cosas injustas e incorrectas sobre mi persona", indicó.
En su lugar, la futura mandataria designó a Valentina Quiroga, ingeniera civil que ha desarrollado su carrera en el área educativa. "Me parece que es una persona que está muy preparada al respecto", comentó el exdirigente estudiantil y futuro parlamentario, Giorgio Jackson, a Radio Cooperativa.
Febrero se dibuja en el calendario, las clases aún no comienzan y ya se sienten las turbulencias de este avión llamado "educación". El primer pulseo del año parece haber sido ganado por los estudiantes, pero esta nueva "partida" recién está comenzando. Por el bien de Chile, la nave debe llegar a buen destino, pues un amarizaje sería fatal para los jóvenes y para el país entero.

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