
Idalys Ortiz vistió por vez primera un judogui en su natal Candelaria a los nueve años, sin tener idea de qué se trataba ese deporte. Con solo 26 abriles, ya atesora un título olímpico y dos campeonatos mundiales en su palmarés. La chica sobresale, más allá de sus proyecciones y desbalances, por poseer una mentalidad ganadora que la puede llevar a ser la primera exponente del judo cubano —tanto entre los hombres como entre las mujeres— en alcanzar dos veces la gloria olímpica.
Horas antes de la partida hacia una base de entrenamiento en la ciudad de Salvador de Bahía, Brasil —última parada del judo antillano antes de aterrizar en Río de Janeiro— Granma conversó con la máxima figura del elenco femenino que nos representará en la cita carioca.
Diáfana, sencilla, amable y muy coloquial, es difícil imaginar que esta muchacha sea la misma que desprende tanta agresividad sobre los tatamis.
“Nosotros nos preparamos para pelear, y esa es una realidad. Habitualmente tratamos de llevar la vida más normal y pasiva del mundo, porque lógicamente la mayor parte del tiempo nos la pasamos peleando” resalta con una sonrisa en su rostro.
La titular olímpica de Londres 2012 en la división de + 78 kilogramos mostró serias pretensiones de conservar el trono bajo los cinco aros tras “arrasar” en los tres últimos torneos en los cuales participó: los Grand Prix de Almaty y Ulán Bator, en Kazajstán y Mongolia respectivamente, y el Judo World Master de Guadalajara, México. Todo esto sin haber llegado a su mejor forma deportiva, según nos confesó.
Posterior a estos eventos, Idalys cumplimentó una fase preparatoria de 21 días en Japón junto con el resto de las pupilas del entrenador Armando Padrón, etapa que ha sido crucial previo a cualquier competencia de gran magnitud.
“Estoy bien, y pienso estar mejor cuando inicie la olimpiada”.
—¿Cuáles serán tus principales rivales en Río de Janeiro?
—Siempre he dicho que todas las rivales son fuertes. Quien va a un evento de este tipo es porque se lo ha ganado y, por supuesto, va bien preparado.
“Desde el 2013 no me enfrento a Yu Song, la representante de China y primera plaza del ranking olímpico, creo que nos veremos las caras en Río y que puedo ganarle.
“Siempre asumo que mi principal rival soy yo… soy la campeona olímpica y he sido en este cuatrienio dos veces titular del mundo, y si no soy capaz de mantener estos títulos quiere decir que fallé”.
—¿Cuán importante es la preparación psicológica?
—Para estos eventos es fundamental. Los atletas experimentados tenemos que desarrollar una mentalidad ganadora. Te hago una anécdota: En el 2008 participé en mis primeros Juegos Olímpicos, sin haber cumplido aún los 18 años. Sentía dudas sobre si podía alcanzar una medalla.
“Estaba bien preparada… pero era una niña, y en algún momento le pregunté a los entrenadores: ‘¿Ustedes creen que yo pueda coger alguna medalla en este evento?’, y me dijeron: ‘¡Claro que sí, cómo tú no vas a coger medalla aquí!’.
“Eso me dio mucha confianza. Si ellos hubiesen dudado un poquito de mí, quizá me hubieran bajado la autoestima, e incluso se me frustraba toda la trayectoria deportiva”.
—¿Qué experiencia sacaste de Londres 2012?
—Tuve una competencia muy buena, siempre miro los videos de esos combates. Mi primer pleito fue con Adysangela Moniz, una muchacha de Cabo Verde que no conocía. Las siguientes tres rivales fueron judocas de gran calidad a las cuales nunca les había podido ganar hasta ese momento.
“La segunda pelea fue con la rusa Yelena Iváschenko, ya fallecida, una atleta que para mí fue la más dura de toda la competencia porque me resultaba muy incómoda. En semifinales me enfrenté a la estelarísima Wen Tong, y todo el mundo decía: ‘A esa sí no le ganas’. Gracias a Dios la vencí por un yuko y entonces me dije: ‘Bueno… si ya estoy en la plata porqué no llegar al oro’.
“Antes de la gran final contra Mika Sugimoto, de Japón, recuerdo que Daima Beltrán se encontró con la entrenadora de la nipona Midori Shintani, ambas en su época de atletas habían competido entre sí. Daima le decía a Shintani que en esta ocasión yo le iba a ganar a su judoca.
“La japonesa se veía muy confiada, yo nunca la había podido vencer. En el Mundial del 2010 en Tokio, ella me ganó por un ‘desastroso’ ippon en los primeros minutos. En Londres, tuvimos un combate bien fuerte, muy reñido, donde ya todo el mundo sabe lo que pasó”.
—¿Cuál ha sido tu reto más difícil?
—Pienso que en la vida no hay nada imposible, todo el mundo es capaz de realizar una gran obra si se lo propone. No he tenido situaciones que me lleven a decir: “esto es inalcanzable…”
—¿Qué significa el judo para Idalys?
—Yo sin el judo no puedo vivir, estoy enamorada de mi deporte. Es lo que he hecho desde que tengo nueve años, y ya tengo 26. A veces yo pienso que estos pueden ser mi últimos Juegos Olímpicos y me digo: “Dios mío, yo no sé si pueda vivir sin estar vinculada como atleta activa al judo”.
“Pero bueno en la vida todo pasa, y uno tiene que saber qué espacio le toca. Yo pienso que el destino pone cada cosa a su tiempo y que me ayudará a superar eso”.





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Amaya dijo:
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5 de agosto de 2016
00:22:51
karel dijo:
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5 de agosto de 2016
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Javier dijo:
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Agustín Navarro Rivera dijo:
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5 de agosto de 2016
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Luís Guillermo dijo:
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Amaya Respondió:
5 de agosto de 2016
23:50:12
Ramon dijo:
6
5 de agosto de 2016
16:05:54
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