ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Anabel Díaz

Del prominente intelectual cubano Desiderio Navarro, fallecido a los 69 años el pasado diciembre, se solía decir que valía por sí solo lo mismo que una institución respetable.

La Feria del Libro de La Habana, en el Encuentro de editores y traductores, tuvo a bien organizar un homenaje al incansable políglota, crítico de arte y maestro de varias generaciones de autores, a modo de un panel, protagonizado por los escritores Margarita Mateo, Arturo Arango, Basilia Papastamatíu y Jorge Fornet, a cargo de la conducción.

Los ponentes dirigieron sus palabras a un público reunido en el Salón Profesional del Libro, la admiración y el agradecimiento por este hombre singular –fundador desde hace 45 años del Centro Criterios y de la publicación homónima– quedaron expresados en la anécdota y la remembranza.

Una amplia disertación en torno al pensamiento de Desiderio sobre la crítica literaria expuso Mateo, estudiosa de su obra, quien recordó que en opinión del autor, «el crítico está en la obligación de ocuparse también de esa mediación sociológica entre las obras literarias y el resto de la vida social».

Sobre la coherencia entre obra y pensamiento de este batallador que dominó 21 idiomas, puestos al servicio de la cultura, opinó Arango. Refirió que fue un pensador con una extraordinaria acción intelectual dentro del campo cultural cubano, que traducía para que ese conocimiento se pusiera en acción.

De cómo se buscaban en otros países las obras de Desiderio, y sobre la necesidad de hacer hoy canales que permitan que su labor se siga difundiendo en las universidades del mundo, comentó Papastamatíu, seguida de Iyaimí Palomares, directora de la Editorial Arte y Literatura, cuyo sello rubrica el libro E-zine de Pensamiento cultural Europeo, una compilación sobre crítica de la literatura europea, traducido por Desiderio, que se comercializa en la Feria.  

«Desiderio gestionaba los derechos para las publicaciones con los autores, hacía traducción, edición, diseño. Se bastaba solo para ejecutar todas las fases de un proceso editorial», dijo. Por su parte, Fornet recordó el extraordinario sentido del humor del que gozaba el investigador aun cuando, polemista al fin, solía participar en vehementes debates.

En el intercambio trascendió su cordialidad. Alguien sin conocerlo le habló una vez de la antología Árbol del Mundo: Diccionario de imágenes, símbolos y términos mitológicos (2002), de su autoría y a los pocos días le estaba
enviando una caja de ejemplares, señal de su condición también de promotor del conocimiento. «Véndelos», le dijo.

Presentes en la sala su hija y su viuda, Tatianna Gorstko, expresaron a Granma sus deseos de divulgar el pensamiento de Desiderio y dijeron que pretenden donar las obras a las universidades cubanas y extranjeras.

El Dr. Jesús Irsula comentó que Desiderio «fue más que eso. No traducía por encargo, sino lo que consideraba que las personas debían conocer», indicó.

Corto resultó el espacio para honrar  a este letrado autodidacta que jamás recibió un título universitario, al no ser el Doctorado Honoris Causa que le otorgó la Universidad de las Artes, en el 2017. El mismo que entrara un par de veces, en condición de oyente, a las clases de Roberto Fernández Retamar y, al decir del propio maestro, llegaría a saber más de Teoría literaria que él y de cuantos en el continente tuvieran que ver con esa disciplina.

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