Este 29 de enero se cumple un año del estreno en China de Ne Zha 2, cinta que se ha establecido como uno de los fenómenos culturales más relevantes del cine contemporáneo en ese país.
Hoy es la película animada más taquillera de la historia, producida por Beijing Enlight Pictures, con una recaudación superior a los 2200 millones de dólares.
A propósito del pasado 46 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, en Diarios de Navegación nos acercamos a las potencialidades de la industria audiovisual de la nación asiática y a este filme en particular.
Ahora que la segunda entrega fílmica protagonizada por Ne Zha ha llegado al público cubano por diferentes vías, resulta oportuna una reflexión sobre la obra, basada en referentes culturales chinos. Lo auténtico de la historia no impide su diálogo con códigos universales y la conexión con diferentes públicos.
Más allá de las cifras, cabe preguntarse qué historia cuenta la película y dónde podrían estar las claves de su éxito.
Ne Zha es un niño demonio y constituye un personaje de la tradición cultural china. La trama lo sitúa en un viaje marcado por la confrontación, la duda y la responsabilidad.
El relato es una nueva versión basada en la mitología del gigante asiático y en una novela escrita en el siglo XVI. Uno de sus ejes más visibles es el amor, entendido, ante todo, como amor a la familia. La relación con los padres, la lealtad y el sacrificio orientan las elecciones del protagonista, aunque también están visibles en otros personajes. Más de un sentimiento conmueve, sin dejar de reír o sonreír, con las ocurrencias del guión.
Pero no nos dejemos engañar por la aparente ligereza de la narrativa: detrás de su humor y estilo desenfadado se desarrolla una obra de mensajes variados y múltiples lecturas. En el transcurso de sus casi dos horas y media se revela la historia con múltiples capas, conflictos y giros de la trama.
El viaje se convierte en una fábula sobre la búsqueda de la verdad. Por un lado, la verdad interior: la importancia de aceptarnos, de reconciliarnos con nuestra identidad y de comprender el lugar que ocupamos en el mundo. Por otro, la necesidad de descubrir la verdad que está fuera de nosotros mismos, más allá de las apariencias y de los relatos preestablecidos.
Porque en este universo, como en la propia vida, no todo lo que ves resulta lo que parece. Lo descubrirá el carismático niño en su camino para obtener el elíxir que necesita para su amigo, el príncipe dragón Ao Bing.
Así, la búsqueda de esa cura milagrosa se convierte en una metáfora del crecimiento personal: mirar más allá de lo visible, desmontar certezas aparentes y asumir que encontrar la realidad suele exigir un recorrido incómodo. En ese cruce entre verdad interior y verdad exterior, la película tiene uno de los mayores simbolismos y aciertos.
Entre los logros de la historia también está su capacidad para atraer a públicos diversos, incluso a quienes no están familiarizados con la animación china ni con los referentes culturales sobre los cuales está creada la narrativa.
La combinación de acción, humor y emoción facilita su comprensión, más allá del contexto original. Al mismo tiempo, funciona como una puerta de entrada a un universo narrativo y estético que se ha venido desarrollando con fuerza en el gigante asiático.

MÁS ALLÁ DE LA PANTALLA
Ne Zha 2 es un fenómeno cinematográfico con interesantes aspectos que van desde su producción a la recepción. Además de su impacto a nivel global, rompió prácticamente todos los récords de taquilla en el gigante asiático, donde fue calificada como un hito para la animación china.
Su éxito, como es de suponer, ha contribuido al impulso de dicho género cinematográfico. En diciembre pasado, Diario del Pueblo reportó que en 2025 los ingresos de taquilla de los filmes chinos de animación superaron los 25 mil millones de yuanes (alrededor de 3.540 millones de dólares), el mayor número alcanzado para ese tipo de producciones. Las cifras, además de reflejar una alta aceptación popular, dan cuenta de una industria audiovisual que se consolida y emprende retos de factura internacional.

En ese sentido, uno de los aspectos más elogiados de Ne Zha 2 ha sido la calidad de la animación. No es producto del azar. Es el resultado de la articulación de capacidades productivas en torno al proyecto común. Cifras oficiales dan cuenta de la participación de más de 4 000 artistas, de 138 empresas de animación nacionales. Elementos como el fuego, el agua, la energía y las texturas de objetos y paisajes se destacan en la pantalla.
Y si de articulaciones se trata, también es necesario referirnos a todo el contexto promocional creado alrededor de la película que también ha funcionado como muestra de la expansión y consolidación del sector cultural en China.
La experiencia en su conjunto confirma las capacidades técnicas, humanas y organizativas en plena expansión, capaces de sostener proyectos de gran escala y alto nivel de complejidad en el universo audiovisual.
La historia del niño y su mitológico viaje ha llegado a mercados internacionales de América, Asia, Europa, Australia, Nueva Zelanda, entre otros.
Así se confirma su lugar como ejemplo exitoso de nexos entre tradición y modernidad para establecer diálogos en temas universales como el amor, la verdad y la responsabilidad.
«Puedo someter a demonios y escribir poemas», dice Ne Zha en una escena… «y llevar mi voz a millones», podría añadirse, tras un año de su recorrido por China y el mundo.








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