Innumerables páginas sobre el desarrollo de los seres humanos han sido escritas con las aguas como protagonistas fundamentales. Mares y ríos han estado presentes en incontables episodios de las civilizaciones: descubrimientos, conquistas, ciencia y cultura. Su curso da forma a montañas y valles, pero también ha sido clave en el nacimiento de cultivos, ciudades y rutas, vinculados a su permanente ciclo.
Las fronteras de la humanidad se definieron por los recursos acuáticos hasta que los seres humanos aprendieron nuevas formas de sortearlas y crearon otros cauces más favorables para su desarrollo.
Esta historia podría ser sobre un río, pero en realidad, no lo es. En su lugar, es un relato sobre cómo el ingenio humano aprendió las claves para descubrir y crear nuevos cauces, tan certeros, que han trascendido los milenios.
Entre montañas y siglos corre el río Minjiang, haciendo fértiles y verdes las llanuras de la provincia china de Sichuan. Sin embargo, más de dos milenios atrás, sus crecidas en ciertas temporadas y la falta de caudal en épocas de sequía, representaban el principal obstáculo para los asentamientos humanos que ya existían en la zona.
Estos fueron los orígenes que impulsaron la creación del sistema de irrigación de Dujiangyan, una obra monumental que hoy es el único proyecto antiguo de riego en uso en el mundo.
En su constante fluir, símbolo del diálogo entre las culturas, las aguas despiertan el interés, reciben visitantes de todo el mundo y acogen intercambios al más alto nivel.

Hasta aquí llegaron, el pasado viernes, el presidente chino Xi Jinping y el mandatario francés Emmanuel Macron, acompañados por sus esposas, en una visita que subraya la relevancia contemporánea de esta obra milenaria.
Un recorrido que también es un reconocimiento a la capacidad histórica del gigante asiático para crear nuevos caminos en estrecha relación con la naturaleza.
UNA SOLUCIÓN DIFERENTE
La construcción de este sistema para el manejo del agua tuvo lugar hacia el año 256 A.N.E. Es decir, hace más de 2200 años.
La historia cuenta que la obra fue dirigida por el gobernador e ingeniero Li Bing y su hijo, con el propósito fundamental de mantener la irrigación del valle y prevenir las inundaciones.
Inicialmente, todo apuntaba a que la solución debía ser la construcción de una represa. Pero Li tenía otra idea, que lo llevaría a entrar en las páginas de la historia de la ingeniería hidráulica y legaría un sistema único a la región.
La solución propuesta fue dividir el cauce del río Minjiang, utilizando la topografía natural para lograr su desviación. Así se lograban los objetivos fundamentales: mantener el riego, lograr el drenaje de arena y controlar las inundaciones. Al mismo tiempo, se garantizaba la navegabilidad y las rutas fluviales ya existentes, que resultaban esenciales para la conectividad, el comercio y el movimiento de tropas en la región.
¿Cómo se lograban –y se logran- estos propósitos? Tres partes distinguen el sistema: el dique para la desviación, la entrada del canal interno para el agua y el dique de vertimiento. Son conocidas como la «boca de pez» o Yuzui, «boca de botella» o Baopingkou y el aliviadero «arenas voladas» o Feishayan, respectivamente.

La «boca de pez» actúa como división del caudal, creando un río interior y otro exterior, permitiendo el control de la corriente en dependencia de las necesidades y la época del año.
El canal interior desemboca en la llanura a través de la «boca de botella». Mientras, en las «arenas voladas» se eliminan los sedimentos y el exceso de flujo proveniente de la «boca de pez», que se deriva hacia el canal exterior.
Construir este sistema tardó alrededor de cinco años. Llevarlo a cabo fue posible, entre otros aspectos, gracias a la sabiduría ya existente en cuanto al manejo de los recursos hidráulicos. Es trascendental no solo por el pensamiento revolucionario en su concepción, sino porque fue realizado exitosamente, aun cuando las técnicas y herramientas constructivas de la época eran muy limitadas.
SOSTENIBILIDAD PARA LOS SIGLOS
Dujiangyan ha llegado hasta nuestros días, entre otros aspectos, gracias a que sus autores colocaron los diques en el lugar correcto y calcularon de forma precisa el ángulo de la «boca de pez», la altura del aliviadero y el tamaño de la «boca de botella».

Al estudiar su diseño, sencillo en apariencia, sorprende su inteligencia en el uso de las reglas naturales y por la capacidad de aportar soluciones que han pasado a formar parte de la gestión universal de estos recursos.
Su carácter innovador resolvió los problemas existentes a través de las propias leyes naturales, sentando precedentes para otros proyectos de manejo y conservación del agua.
Más que un concepto abstracto, su sostenibilidad ecológica es una realidad demostrada durante milenios. La creación de los diques y el aliviadero evitó el corte del flujo del río, protegiendo la migración de las especies y los ecosistemas acuáticos. La obra fue posible gracias a materiales locales, como las jaulas de bambú, así como otras maderas y rocas, contribuyendo a que el mantenimiento haya sido viable durante milenios.
Desde su historia, ejecución y actual existencia, Dujiangyan enseña la importancia de reflexionar y dar solución a las necesidades a través de las leyes naturales en lugar de actuar contra la naturaleza.
Por su relevancia histórica, científica y también contemporánea, no es de extrañar que este lugar se encuentre inscrito, desde el año 2000, en la lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Así lo describió el presidente Xi en su encuentro con Macron: «Cada vez que vengo a Dujiangyan, puedo sentir profundamente la grandeza de nuestros antepasados en adaptarse a las condiciones locales, seguir el curso natural, lograr la armonía entre el ser humano y la naturaleza, y aprovechar los recursos hídricos en beneficio de las personas».
Llevado por esa misma grandeza, entre milenios y montañas, sigue corriendo el río. El sonido de sus aguas, murmullo a veces, estruendo otras, nos recuerda siempre que solo a favor de la naturaleza lograremos realizar los sueños de hoy, creando legados que contarán nuestras historias, mañana.








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