ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

¿Quién es Nemesia, la de los zapaticos blancos? Es imposible no conocerla. En las escuelas primarias, cada mes de abril, es declamada la elegía de Jesús Orta Ruiz, conocido como El Indio Naborí; no hay un niño cubano, en esa edad escolar, que no conozca que pasó entre el 16 y el 19 de abril de 1961.

La derrota de la Brigada 2506, en las arenas de Playa Girón, también abrió un abanico temático que generó obras de pintura, fotografía, carteles, literatura y música. Y resulta interesante que dicho despliegue llegó a la cultura nacional en el fragor de los hechos, impulsado por artistas que se consideraban, y fueron, parte del mismo proceso revolucionario.

Lo que distingue al arte sobre Girón de otras producciones conmemorativas es la cercanía temporal de los creadores. Muchos artistas habían participado en las milicias y en la defensa de instalaciones.

Los zapatos blancos de Nemesia, inspiradores de los versos de Jesús Orta Ruiz. Foto: Juvenal Balán

La niña y sus zapatos blancos existieron. Nemesia Rodríguez Montano, de la Ciénaga de Zapata, recibió como regalo de su madre unos zapatos blancos; se los compró días antes, pese a lo agreste del lugar, contó Nemesia a Granma, en 2014.

Ella guardó los zapatos para una ocasión especial, que resultó ser el ataque. La familia huyó hacia Jagüey Grande, y el camión donde viajaban fue ametrallado. La madre murió, otros familiares resultaron mutilados. Los zapatitos blancos, ensangrentados, quedaron entre los escombros.

Jesús Orta Ruiz conoció la historia y escribió la Elegía de los zapaticos blancos. Según Bárbara Sierra Cobas, directora del Museo Girón, «cuando El Indio Naborí llegó algunas horas después hasta el camión ametrallado que enlutó a la familia de Nemesia, su entrenado olfato de periodista le hizo advertir un detalle al parecer sin demasiada importancia: unos zapaticos blancos algo magullados, entre salpicaduras de sangre».

La elegía se convirtió en un texto escolar, recitado por generaciones de cubanos. Pero la obra literaria más polémica sobre Girón es, probablemente, Los pasos en la hierba, de Eduardo Heras León. Publicado en 1970 como parte de un libro homónimo que obtuvo mención única en el Concurso Casa de las Américas, el volumen contiene seis cuentos. El que da título al libro narra la muerte accidental de un combatiente, Julio, abatido por fuego amigo durante la invasión.

El texto, «es un libro que no ha envejecido, que mantiene su vigor... donde hay núcleos de contradicción entre la individualidad y la entidad colectiva», ha considerado Abel Prieto, presidente de la Casa de las Américas.

Roberto Fernández Retamar, en el prólogo de la edición de 2019, añadió: «Heras presenta los hechos vívidamente, sin edulcorarlos, y, además, con la autoridad de quien ha participado en las acciones que evoca en sus complejos cuentos». Heras León había sido combatiente en Girón.

La fotografía fue otro eslabón de importancia, pues fotorreporteros como Sergio Canales y Tirso Martínez inmortalizaron en aquellas pruebas en blanco y negro la denominada «primera derrota del imperialismo en América Latina».

Por otra parte, la curadora del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), Teresa Toranzo, explicó en su investigación Ecos de Girón en las Artes Plásticas Cubanas a 60 años de la victoria, que el cartel cubano ya venía desarrollando un lenguaje propio desde el triunfo de 1959 y encontró en Girón un tema recurrente. Los diseñadores del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) abordaron la victoria con una síntesis gráfica de alto valor estético.

Una de esas piezas emblemáticas es el cartel Playa Girón, presentado en la exposición antológica La Imagen sin límites del MNBA en 2018, bajo la curaduría del crítico de arte Rafael Acosta de Arriba. En ese cartel, la síntesis cromática y la contundencia de la imagen anunciaban una nueva función para el arte: no solo decorar, sino registrar la memoria combatiente.

Obra Bombardeo del 15 de Abril, de Servando Cabrera Moreno. Foto: obra de Servando Cabrera.

En la plástica nacional, nombres como Servando Cabrera Moreno, Raúl Martínez y Mariano Rodríguez trabajaron el tema desde distintos registros. En su óleo Bombardeo del 15 de Abril, Cabrera Moreno dibujó voluptuosos cuerpos en movimiento, que dan lugar a una masa de mujeres, niños y hombres, cuyas siluetas y rostros describen el dramatismo de la historia que les tocó vivir, elevando a los protagonistas al nivel de héroes.

La victoria, de Sara González, es la pista musical más famosa sobre Girón. Foto: Portal de la TV cubana

Probablemente sea la música donde el arte «gironniano» voló más alto y más lejos. La Nueva Trova produjo algunas de las piezas más perdurables inspiradas en la victoria de abril.

En 1969, el pianista y arreglista Frank Fernández propuso a los siguientes trovadores la creación de una trilogía: Preludio (Silvio Rodríguez), La batalla (Eduardo Ramos, interpretada por Jesús del Valle, «Tatica») y La victoria (Sara González). 

Tanto Silvio como Sara fueron niños, de catorce y diez años respectivamente, que vivieron los hechos de manera indirecta, y esas experiencias enriquecieron los aportes musicales antes mencionados. Las tres piezas fueron grabadas con el Grupo de Experimentación Sonora del Icaic, dirigido por Leo Brouwer.

La canción de Sara incluye versos que funcionan como síntesis del episodio: «Canto y llanto de la tierra / canto y llanto de la gloria, / y entre canto y llanto de la guerra / nuestra primera victoria».

La victoria se ha convertido en un estándar de la música patriótica cubana, aunque para su autora, como declarara en una entrevista, no fue una consigna, sino un «homenaje a los que pelearon».

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.