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Keaton, en El maquinista de La General (1926). Foto: Fotograma de la Película

A la altura de Charles Chaplin, Harold Lloyd o Harry Langdon, el inolvidable Buster Keaton (fallecido el 1ro. de febrero de 1966) fue uno de los genios de la comedia durante el cine mudo.

Entre los primeros grandes todoterrenos de la industria fílmica estadounidense, él poseyó una capacidad totalmente fuera de lo habitual para actuar, escribir guiones, dirigir, editar, innovar efectos especiales, hacer elaboradísimas piruetas (para las cuales nunca utilizó dobles de riesgo) y establecer gags imperdibles, los cuales brotaban de su imaginación como las aguas de unas cataratas.

Nacido el 4 de octubre de 1895, hacía acrobacias desde los tres años. A esa edad, su padre lo presentó en escenarios, más con el fin de procurarse unos centavos para su afición alcohólica que para otra cosa. Sin embargo, esa experiencia le sirvió mucho en su vida a quien comenzara en la pantalla con solo 22 años.

Lo aupó Fatty Arbuckle, otra de las figuras señeras de la comedia silente, quien también apoyara a Chaplin. Con el equipo de producción de aquella estrella muda, de las mejores pagadas en la época y con un poder de influencia notable en Hollywood, Keaton filmó 16 cortos, en el periodo comprendido entre 1917 y 1920.

En ese año, fundó su propia productora, junto a Joe Schenck. De 1920 a 1923 dirige e interpreta la friolera de 19 cortometrajes cómicos, al hilo. También en 1920 estrena su largometraje inicial: The Saphead. La película de 77 minutos, dirigida por Herbert Blaché y Winchell Smith, impulsó su labor como actor y realizador en la meca del cine.

Para 1923, emergen dos largos dirigidos y protagonizados por Keaton: Las tres edades y Our Hospitality. Un calendario adelante hace lo mismo, mediante Sherlock Junior y El navegante, este último uno de los títulos de mayor relieve a lo largo del cine mudo, considerado su favorito por el propio comediante.

Entre 1925 y 1929, codirige y estelariza los largometrajes Seven Chances, Go West, El boxeador, El maquinista de La General, El héroe del río, The Cameraman, Spite Mariage y Hollywood Revue.

Calificada como una de las mejores comedias jamás filmadas, El maquinista de La General (1926) fue incluida, en 1945, por el Instituto Británico de Cine, entre las diez mejores películas de la historia del cine, junto a El navegante. De la cinta, a cuyo centenario arribamos, el recordado crítico estadounidense y Premio Pulitzer, Roger Ebert, ponderó su perfección, tejido de argumento, personajes y episodios que se despliegan como si fueran música.

Keaton elevó a la categoría de arte el recurso de mantener la compostura y el rostro impasible en medio del infortunio o de las situaciones más caóticas o absurdas. El hombre que nunca sonrió generaba su humor de la paradoja de su seriedad extrema.

Esta técnica la aprendió en el vodevil. Él mismo la explicó así: «Desde mis tiempos del music–hall he notado siempre que cuando termina una actuación más o menos divertida, se provoca en la asistencia un estallido de risas tanto mayor cuanto más indiferente permanece el cómico a lo que ocurre a su alrededor. Mientras otros cómicos siguen un sistema contrario, tomando parte en la hilaridad del público y actuando confidencialmente ante él, yo me extraño».

La era sonora supuso un valladar muy difícil de franquear para el artista, pues su cine –más que de guion o de palabras– era de ideas e intuiciones, de dominio casi absoluto del humor físico, con preeminencia del gesto, el ademán; ajeno a la verbalización.

De su ostracismo saldría, medianamente, gracias a Billy Wilder y Charles Chaplin, quienes lo convocaron para El ocaso de una vida (1950) y Candilejas (1952). Luego, los críticos de la célebre revista francesa Cahiers du Cinema reivindicaron su legado y la Academia le concedió un Oscar Honorífico en 1960, algo tarde este ya para el genio olvidado, sumido en el alcohol y la melancolía.

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Me encanta Barbara Eden dijo:

1

2 de febrero de 2026

15:16:32


Uno de los mejores. Fue triste verlo en Beach Blanket Bingo (una película sin valor de 1965), sabiendo que fue reducido a eso.