ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Wolfgang Amadeus Mozart cumplió 270 años el 27 de enero, aunque físicamente haya fallecido a los 35 en 1791. El genio que desbordaba los salones de la Europa del siglo XVIII tiene su propio evento cultural en su natal Austria: la Semana Mozart de Salzburgo, un festival que celebra su aniversario 70 de fundación también en 2026.

Para su director artístico, Rolando Villazón, la Semana Mozart celebra la luz eterna del genio musical, lema de esta edición. «Nació en 1756, pero no fue hasta su prematura muerte en 1791 que cerró el círculo y se volvió inmortal».

La ciudad de Salzburgo vio nacer a Mozart cuando era parte del Sacro Imperio Romano Germánico. Lo bautizaron como Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart.

No es en balde uno de los más grandes en la historia de la música occidental. Desde niño manifestó su talento en una manifestación que le fue cercana, pues su padre, Leopold Mozart, era uno de los principales pedagogos musicales del Viejo Mundo y quien le impartió todo lo que necesitaba saber sobre este bello arte.

Como un prodigio, el pequeño Mozart se formó en clavecín y violín, componiendo desde los cinco años, bajo la guía paterna, y a menudo era acompañado en las presentaciones en las cortes por su hermana pianista Maria Anna.

Entre 1763 y 1769, el posterior autor de más de 600 obras realizó giras internacionales por Múnich, París, Londres, Frankfurt, Bruselas y Viena, antes de cumplir los diez, y tenía la capacidad de escuchar solo una vez la pieza antes de reproducirla con virtuosismo.

Escribió en todos los géneros y brilló en cada uno, y fue apreciado por los oídos de miembros de la nobleza y la realeza, como los emperadores de Austria, María Teresa y José II; el príncipe elector de Baviera, Maximiliano III José; y los reyes Luis XV de Francia y Jorge III, del Reino Unido.

Sus primeras creaciones se publicaron precisamente en París: las sonatas que dedicó a la princesa real. Singular resultó el encuentro con el hijo de Bach, Johann Christian, que lo supervisó en las primeras sinfonías, como la K16, K19, K19a, numeradas de esta manera en el Catálogo de Köchel, publicado en 1862.

A partir de 1769 hizo un recorrido familiar-profesional por Italia, donde fue aceptado por la Accademia Filarmónica de Verona, escribió su primera ópera en Milán, conoció al intelectual Giovanni Battista Martini en Bolonia y memorizó el Miserere de Gregorio Allegri, interpretación exclusiva del Coro Sixtino de Roma, lo que le valió la Orden de la Espuela de Oro, por el Papa Clemente XIV.

Hasta 1772 escribiría varias óperas, entre ellas Apolo y Jacinto (1767), Bastien und Bastienne (1768), Mitrídates, rey del Ponto (1770), Ascanio in Alba (1771), junto a El sueño de Escipión y Lucio Silla, ambas de 1772. También destaca en 1773 el motete religioso Exultate, jubilate.

Para 1774, Mozart era un conocido maestro de conciertos de la corte que continuó con sus viajes por ciudades europeas, donde hasta 1791 vieron la luz no solo muchísimas sinfonías, sino también diferentes estilos de ópera. Destacan las óperas serias El rey pastor (1775), Idomeneo, rè di Creta (1781) y La clemencia de Tito (1791) y las óperas bufas La jardinera fingida (1775), Las bodas de Fígaro, (1786), Don Giovanni (1787), y Così fan tutte (1790).

También experimentó con el singspiel alemán, muestra de ello son El rapto en el serrallo (1782), El empresario (1786), La flauta mágica (1791), y en el arte sacro, con la Misa de la Coronación (1779).

El genio contrajo nupcias en 1782 con Constanze Weber, madre de sus seis hijos, aunque sobrevivieron, sin descendencia, solo dos, Karl Thomas y Franz Xaver, herederos del amor de su padre por la música, pues ambos siguieron sus pasos como compositores.

En sus cortos 35 años de vida, Mozart fue un representante del estilo clásico y un excelente violinista, fortepianista, director y organista, con una capacidad innegable para aprender y adaptar de otros compositores. Se le atribuyen en cifras aproximadas, puesto que algunas aún están en duda, 22 óperas, 41 sinfonías, 27 conciertos para piano y orquesta, cuatro para trompa, 23 obras para cuartetos de cuerda, 25 sonatas para piano, 36 para piano y violín, y numerosas misas, entre otras piezas.

Con su prematuro fallecimiento el 5 de diciembre de 1791, en Viena, dejó incompleta su última creación, Réquiem. Su «milagroso» talento y el misterio alrededor de su muerte centran la obra de teatro Amadeus (1980), de Peter Shaffer, la adaptación cinematográfica de Milos Forman (1984) y la reciente mini serie homónima (2025) de Julian Farino y Joe Barton, disponible en la plataforma Netflix.

El aniversario de su natalicio es celebrado por la Fundación Internacional Mozarteum y su Semana Mozart con una nueva producción de la ópera La flauta mágica, que enriquece los apartados artísticos y científicos del festival.

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Duilio Godoy dijo:

1

1 de febrero de 2026

15:05:57


Un genio, como FIDEL, como el CHE.....soy de Agentina ¡¡¡¡AGUANTE CUBA¡¡¡¡¡¡¡