ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La actuación de jóvenes talentos es una característica del Festival, que prueba el nivel de la enseñanza musical del país y contribuye a elevarlo. Foto: Juvenal Balán

Con un intensísimo fin de semana de conciertos culminará el Festival Internacional Jazz Plaza 2026; un espacio para el intercambio de saberes, la enseñanza y el disfrute del arte que, en su 41 edición, ha apostado una vez más por la excelencia, pese a las difíciles condiciones económicas que atraviesa la Isla, a cuyo alrededor Estados Unidos tiende un cerco que hace mucho superó lo ilegal y lo inhumano.

«No obstante, el Festival se ha desarrollado, y con mucha calidad en las cuatro ciudades: La Habana, Santa Clara, Holguín y Santiago de Cuba, donde el programa se ha consolidado», afirmó este viernes, en un intercambio con la prensa, el presidente del evento, Víctor Rodríguez.

Destacó también todo el esfuerzo que ha sido necesario para lograr cada una de las presentaciones; y anunció que en 2027 se espera incorporar dos nuevas ciudades: Camagüey y Matanzas.

No en balde, el Jazz Plaza logra cada año que un número considerable de músicos del mundo vuelvan a la Isla o vengan por vez primera, y tiendan luego redes solidarias y de trabajo. A Amina Figaroba, pianista de Azerbaiyán, tocar ante el público cubano la llena de energía:

«Venir a Cuba fue un sueño durante mucho tiempo. Crecí escuchando a los músicos cubanos que llegaban a mi país. Además de que compartimos la herencia cultural rítmica de África. La vez anterior que vine, escribí una suite para La Habana, y ahora la mostré; la reacción de las personas cuando tocas aquí es muy inspiradora. Espero regresar más años con cosas buenas».

La intérprete, quien se presentó en esta edición en el Teatro Nacional y en la Fábrica de Arte Cubano, y que ha compartido escenario con artistas como Oliver Valdés, Juan Carlos Marín y Yasek Manzano, comentó, además, que es muy natural trabajar con los músicos de la Isla: «Se siente orgánico, no tienes necesidad de explicar tu música».

Ello se debe –según opinaron los integrantes de Duo Jöost, de Países Bajos– al «nivel increíblemente alto» de conocimiento y ejecución de los músicos cubanos, quienes no solo dominan la tradición musical suya y del jazz, sino la clásica europea; y «eso nos da cierta libertad, porque no deben aprender nuestro lenguaje, sino que lo tienen ya incorporado. Es fácil tocar con ellos».

Joost Lijbaart, quien se ha presentado tres veces en el país, y Wolfert Brederode, en su primera ocasión, coincidieron, además, en que la música cubana es parte vital del ecosistema musical del mundo. «Encontramos una audiencia muy atenta, que responde, aunque nuestros conciertos tienen la peculiaridad de ser totalmente improvisados».

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