Matanzas. –Este honor me da fuerzas para seguir viviendo, expresó el poeta y narrador cubano Miguel Barnet luego de recibir la Condición Académica Doctor Honoris Causa en Ciencias de la Educación, conferida por la Universidad de Matanzas.
Tras agradecer el título, el también etnólogo y promotor cultural, quien justamente en la jornada festejaba su aniversario 86, dijo con esa manera suya tan singular que Italia le dio nombre a Roma y Francia a Paris. Cuba no quiso quedarse relegada y le dio nombre a Matanzas, recordó.
Es la ciudad que me declaró Hijo Adoptivo hace ya algún tiempo y me ha proporcionado muchas alegrías y satisfacciones, sostuvo. Una ciudad convertida en faro de cultura donde sus creadores le han conferido legítimamente el título de Atenas de Cuba.
Ser matancero es garantía de dignidad y un lujo espiritual, subrayó para luego contar la historia de cómo se forjó su amistad con la pequeña urbe en torno a la entrañable amiga Carilda Oliver Labra.
Tras reflexionar un instante, aseguró que «la mejor forma de ver las estrellas no es mirar hacia arriba sino pisar los adoquines por donde caminaron José Jacinto Milanés y Plácido, Bonifacio Byrne, Agustín Acosta y Carilda Oliver Labra, poetas de la muy bien llamada Atenas de Cuba».
Y concluyó: «Agradezco este título con una sola, bella y elocuente palabra: Gracias».
La ceremonia de reconocimiento al relevante intelectual, «cronista de esencias y guardián de la memoria», tuvo lugar en la tarde de este miércoles en la Sala de Conciertos José White en el contexto del I Festival Internacional de Poesía Puentes Poéticos.
Las palabras de elogio estuvieron a cargo de la doctora Isabel Hernández, directora del Casillo de San Severino, Museo de la Ruta de las Personas esclavizadas.
La especialista destacó los méritos de la obra literaria de Barnet, en la que sobresalen los volúmenes Biografía de un cimarrón y Gallego, gracias a los cuales es posible establecer de un modo concluyente lo que heredamos de ese perfil en la formación de nuestra nacionalidad.
Destacó el pensamiento profundamente martiano del destacado antropólogo, quien, significó, no puede concebir el mundo sin la poesía, un hombre que al decir de Carilda es un orfebre de la palabra.
La entrega del laurel al insigne poeta corrió a la cuenta de la doctora Leyda Finalé, rectora de la Casa de Altos Estudios.
A Barnet se le agradece sobre todo la entereza y claridad con que defiende sus principios, apegado siempre a la salvación de la cultura, fiel a las ideas de Fidel.
A la ceremonia de premiación asistieron Alpidio Alonso, ministro de Cultura, autoridades del sector en la provincia y una representación de creadores nacionales y de la provincia.











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