ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: pág de Facebook de Letras Cubanas

Los Premios Nicolás Guillén y Alejo Carpentier, que otorgan el Instituto Cubano del Libro y la Editorial Letras Cubanas, correspondientes a 2025, se dieron a conocer este lunes.   

El Premio Nicolás Guillén de Poesía fue otorgado a Edurman Mariño Cuenca por su obra Objeto social. El jurado, encabezado por el poeta Alex Pausides, «reconoció en el poemario  la singularidad de su escritura, su alta tensión expresiva y su limpia factura estilística».

Para Alberto Marrero Fernández –quien ya posee el galardón en el apartado de Novela, correspondiente a 2019– fue, en esta ocasión, el Premio Carpentier de Cuento, por la obra Cerámica de invierno. Presidido por la escritora María Elena Llana, el jurado destacó «la esmerada factura literaria de la obra, así como el diseño de personajes y tramas profundamente humanos desde una perspectiva universal».

El Carpentier de Novela recayó sobre Geovannys Manso, por la obra Atlas anatomofisiológico de un hombre vil. Un jurado liderado por el escritorJorge Ángel Hernández valoró, en el título, «la capacidad dramática de los conflictos familiares que sustentan la trama y el desarrollo de una historia cargada de tensiones».

El Carpentier de Ensayo les fue otorgado a Enmanuel Tornés e Ileana Mendoza por el estudio Relecturas de la historia en la novela cubana actual. El jurado, presidido por el escritor Virgilio López Lemus, consideró la investigación «un análisis integral y un aporte de peso sobre la ficción histórica insular, escrito con claridad de prosa y originalidad de ideas».

A propósito de la noticia, Granma conversó brevemente con los autores reconocidos. «Lo había intentado otras veces, pero sinceramente, esta vez no lo esperaba, así que fue una absoluta sorpresa. Por eso, me siento complacido, ya que es como alcanzar una meta, eso, una meta. Lo que prevalece es la necesidad incontrolable escribir...», nos comentó Edurman Mariño.  

De Objeto social, nos adelantó que el libro «transita por esas constelaciones humanamente soportables e insoportables que signan el vivir. Es, amparado en el lenguaje, un intento de descifrar la realidad, teniendo claro, desde sus primeros poemas, que solo podemos aspirar a un revoltijo de señas y esperanzas».

Entre sus impresiones, Alberto Marrero refirió que mantiene «la máxima del trabajo disciplinado y constante con la literatura. El premio no siempre se gana, pero queda la satisfacción de haber trabajado sin escatimar esfuerzos. Nada se gana sin esfuerzo. Parece una verdad de perogrullo, un tópico, pero es mi fórmula. Los que me conocen bien saben que trabajo sin descanso. Escribo por placer. No es un trabajo para mí. Lo disfruto».

Sobre Cerámica de invierno, adelantó que aborda «temas que van desde el siglo XVI en La Habana hasta hoy, muy diversos, donde están la conducta humana y las paradojas de esa conducta. La guerra, el amor, las obsesiones, la literatura, la historia, la relación padre e hijo, está todo en un contexto de realismo que a veces muda hacia lo fantástico sin avisar, con naturalidad», comentó.

Por su parte, Geovannys Manso, explicó que su novela «fue escrita durante la pandemia, en Santa Clara y revisita un personaje que ya conoce el lector cubano en "Los hijos soñolientos del abismo" y "El lector de James Joyce", una trilogía, por ahora, que comencé allá por 2006 o 2007. ¿Qué decir? Demasiadas emociones se agolpan cuando recibes un premio semejante. Solo sé que estoy feliz, y con eso basta...», nos dijo.

Manso enunció, además, que «la novela transcurre en una hora. Tras el anuncio de que su hermana regresa de Arkansas, el personaje revisita su pasado, una vida marcada por un padre violento, que murió veinte años atrás. Así va construyendo este Atlas anatomofisiológico de un hombre vil», refirió.

Finalmente, Emmnanuel Tornés nos aseguró sentirse en un estado de «profunda emoción, porque no lo esperaba. Sabía que nos habíamos esforzado, pero un concurso es una lid donde todo puede ocurrir. Está vez ganamos».

Este ensayo es «parte de un proyecto que había elaborado sobre la novela histórica actual en Cuba. Su principal interés es llamar la atención de profesores, escritores, críticos, historiadores y especialistas literarios sobre los cambios profundos del subgénero y la necesidad de encararlo hoy de otra forma».

«En este empeño me acompañó la investigadora Ileana Mendoza, una amiga muy talentosa, de ahí que se hable de libro escrito a cuatro manos. Espero que cuando aparezca les guste a los lectores con el mismo interés con que nos motivó escribirlo a nosotros», concluyó Tornés.

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