Cuando a Silvio le hicieron la propuesta de realizar un disco con versiones a canciones de sus primeras etapas, que serían interpretadas por diversas personalidades, y que se llamaría Álbum Blanco para Silvio Rodríguez, respondió: «Enrique Carballea, ¡qué loco estás… haz lo que quieras! Se gestaba así el nacimiento de un fonograma de marcada trascendencia en el entorno discográfico de nuestro país.
Nada más tener en cuenta que esta idea original, proveniente de un prestigioso productor de larga data como Carballea, implica el homenaje al trovador desde un grupo de canciones suyas que se crearon bajo el aura del White Álbum, de los Beatles, descubrimos una sugerente multiplicidad de aristas que reclaman nuestra atención.
Si el emblemático White Album constituye el fonograma más diverso estilísticamente dentro de la discografía Beatle, la variedad de propuestas en la realización del álbum de Carballea recuerda al aliento experimental de este disco en específico de los músicos ingleses. No por gusto la publicación Billboard de Argentina hace una favorable reseña del Álbum Blanco para Silvio Rodríguez, al lado de otros como La hora de la infamia de Pedro Aznar, y Desastre del grupo Cítrico.
Con la participación de figuras legendarias de la canción como el argentino León Gieco y el brasileño Chico Buarque de Hollanda, hasta la presencia de jóvenes intérpretes como Mauricio Rodríguez y Roly Berrío, aquí cada cual aporta un sello diferente, pero a la vez respetuoso con el tratamiento de la versión original.
Si León Gieco, en su estilo más ortodoxo, nos sorprende con un tema inédito de Silvio titulado Canción para Yolanda y Pablo; Chico Buarque, por su parte, acepta participar en el disco solo si es con la versión que hiciera hace 40 años de Pequeña serenata diurna. Mientras, Mauricio aborda Canción de invierno, en un entorno sonoro marcado por el oud, especie de laúd proveniente de Irán y Siria; y se nos hace evidente la similitud con el timbre de su padre.
Para alcanzar una singular unidad entre las diferencias de estilo en el disco, Carballea se apoya en el talento de Alfred Artigas, músico catalán que, al no estar tan identificado con las raíces originarias de la guitarra en Silvio, puede aportar una renovadora sonoridad a las obras del trovador escogidas para la ocasión.
Por lo tanto, este es otro de los méritos del Álbum Blanco..., el de encontrarnos con un sentido rango de creatividad, presente en cada uno de los intérpretes.
Por ejemplo, la ternura depositada por la cantante Beatriz Márquez en la canción Hay un ser suave es de una sutil delicadeza; a la vez que, en No vayas a cerrar los ojos, Roly Berrío logra plasmar un acercamiento mucho más contenido que el que distingue a la versión original de dicha pieza.
Acerca de la propuesta de Eduardo Sosa, se cuenta que su inspiración de Virgen de Occidente resultó tan conmovedora, por la pasión con que la interpretó en la primera puesta de voz, que esa fue la seleccionada para aparecer en el disco.
Por su parte, a Yusa le correspondió asumir su estudiada versión de Blanco, canción en la cual el productor Enrique Carballea quiere rendir tributo a Mario Daly, el elogiado guitarrista de Arte Vivo; razón por la cual aparece como cita una de las canciones del White Album, la pieza Dear Prudence.
Coincidamos entonces con la opinión autorizada del crítico Joaquín Borges Triana, quien en las palabras de presentación del disco Álbum Blanco para Silvio Rodríguez invita a escucharlo con la certeza de estar disfrutando de un puñado de composiciones imprescindibles, no solo del cancionero reciente de Cuba, sino también de lo mejor de la música hispana de nuestro tiempo.











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Renato Peña dijo:
1
15 de enero de 2026
10:31:12
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