
¿Qué es Neurótica Anónima? ¿Un canto de amor al cine, al cubano y al universal? ¿Un testimonio de pasión por Cuba? ¿Un alegato contra la violencia hacia la mujer? ¿Una defensa de los sueños personales y colectivos?
Es todo eso y, además, una invitación a encontrarse con la realidad y la utopía, que no dejará indiferente a nadie que sienta por el país y su cultura; y a partir de la cual, de seguro, cada espectador hará una lectura muy suya, según sus maneras de entender el pasado y el hoy, y de desear el futuro.
El filme, dirigido por Jorge Perugorría, compite entre los largometrajes de ficción en esta edición 46 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Su sinopsis apunta: «Iluminada, una mujer de la tercera edad con un marido alcohólico, que vive en una sociedad bajo la amenaza de una pandemia de salud mental, se enfrenta a la pérdida de su único santuario: el cine Cuba, donde lleva 30 años trabajando de acomodadora y usando las películas para escapar de su dura realidad y de su propia neurosis».
Podría ser esa una historia propicia para el facilismo, el chiste vacuo, la crítica social sin más pretensiones, pero el guion del propio Perugorría y de Mirtha Ibarra, la protagonista –ambos premios nacionales de Cine– es mucho más inteligente, ambicioso y agudo que eso; y apuesta por el símbolo, por el poder de la metáfora.
Neurótica… se basa en una obra de teatro de la propia Ibarra, y en 90 minutos, a la vez que relata el esfuerzo de un pequeño y variopinto grupo de trabajadores para salvar su cine del cierre por peligro de derrumbe (aunque haya motivos racionales para hacerlo), discursa sobre la importancia del séptimo arte para la gente, y homenajea a muchísimas obras cubanas y extranjeras, mediante guiños y referencias insertados en la trama.
Roberto Perdomo, Joel Angelino, Osvaldo Doimeadiós, Andrea Doimeadiós, Carmen Ruiz, Daniel Triana, y Yordi Morejón, además de Fernando Hechavarría, Néstor Jiménez, Paula Alí, Mario Limonta, Tahimí Alvariño, Hilario Peña, Benicio del Toro y Susana Pous aparecen en pantalla, junto a muchísimos otros artistas, y la obra no se diluye, pese a la evidente necesidad del realizador de decir mucho, y algunos pasajes quizá prescindibles.
El cine dentro del cine y las autorreferencias se engarzan en un todo en el que lo poético se une con lo más crudo y en ocasiones surrealista de nuestra cotidianidad, siempre con ese prisma de verlo todo desde el humor que marca la idiosincrasia cubana. Aparecen los apagones, las mipymes, las colas, los pagos a jubilados, las despedidas…, pero, además, la necesidad de rescatar en vez de cerrar, de honrar lo que un día fue glorioso, de creer que el arte es también un alimento.
Iluminada, la muchachita que salió de su casa en el campo para estudiar en las escuelas de arte que había creado la Revolución, pese a los gritos feroces del padre; la que nunca ha sabido rendirse, deberá buscar cómo ganarle al marasmo, y no solo frente a la burocracia, sino también contra ese marido que ya no siente «nada por nada», que la violenta, y que en algún momento parece que la arrastrará con él.
Con música original de José María Vitier y producida por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, Ítaca Films y An Ag Studios Company, Neurótica Anónima, si bien no es perfecta, tiene el aliento del buen cine cubano.
No se trata de una película fácil y, sin embargo, es muy probable que pueda conectar con todos, a veces desde la comicidad, otras desde lo dramático. Hace sentir y hace pensar, y justo esos son dos verbos imprescindibles en estos tiempos.











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Sergio dijo:
1
9 de diciembre de 2025
15:58:18
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