
Los carteles para películas se han convertido en pequeñas obras de arte y el Festival de Cine de La Habana así lo ha reconocido desde hace años y los ha incluido en su concurso oficial. En esta 41 edición son 30 los afiches seleccionados de entre 100 enviados.
Resulta cuando menos interesante que los carteles en competencia de Argentina (2), Brasil (8), Canadá-Venezuela (1), Chile (1), Francia-Haití (1), México (2) y Uruguay (1) no acompañen a filmes en concurso.
Solo uno de los dos afiches de Colombia responde a un filme en pugna por el Coral, en este caso de Animación: Telepatina. El sueño de la rana, de la diseñadora Laura Té, dirigido por Carlos Armando Castillo.
Sitial aparte merecen los pósteres cubanos que han logrado inscribir ocho, de ellos cuatro de filmes en concurso y uno en la sección Latinoamérica en perspectiva.
En busca del Coral de carteles para cintas de ficción están Agosto, ópera prima de Armando Capó, diseñado por Edel Rodríguez y Fin, corto de ficción de Yimit Ramírez que firma su propio anuncio.
Los otros dos carteles cubanos en competencia refieren al documental largometraje de Manuel Herrera, Retrato de un artista siempre adolescente, del diseñador Nelson Ponce, y al corto documental de Marilyn Solaya, En busca de un espacio que firma Monkc.
Por último, el de Habana Selfie, de Arturo Santana, que se exhibe fuera de competencia, sí entra en la liza su póster, debido a Gabriel Lara.
El critico de arte Nelson Herrera Ysla, jurado en esta categoría, comentó para nuestra publicación: «La primera impresión que tengo es que son de más alta calidad que en festivales anteriores. Durante mucho tiempo se usaron imágenes más directas y fáciles de entender, fotografías de los actores, metáforas muy simples y este año hay más elaboración en el diseño, mejor uso de la tipografía, mayor cuidado en el uso de las imágenes para provocar la imaginación del espectador».
Cualquier cinéfilo sabe que los carteles cubanos hechos para el cine constituyen toda una leyenda, y los creadores de la isla, como Eduardo Muñoz Bachs, Antonio Fernández Reboiro, Alfredo Rostgaard, o Antonio Pérez (Ñiko), hicieron escuela en este género.
¿Cómo aprecia la selección cubana? ¿Se mantienen esas características del uso muy imaginativo de los colores, los símbolos…? « Yo creo que sí, la mayoría de los jóvenes diseñadores que están en concurso han captado muy bien la tradición del cartel cubano de los años 60 y 70 que fue el mejor momento del cartel cubano de cine. Ellos han captado la tradición de los grandes maestros».
Para Herrera Ysla lo interesante que siempre ha distinguido al cartel cubano y ahora lo están retomando los jóvenes es «el poder de síntesis que tiene cada cartel, una mayor imaginación, ellos hacen que el espectador se esfuerce un poco en comprender de que trata la película o le da una señal de cuál puede ser el tema de la película y eso provoca la necesidad de verla».
No cantar victoria aún. Los cubanos no van al seguro, pues Herrera Ysla ha visto «algunos carteles extranjeros interesantes, que tienen la característica de usar el dibujo, usar símbolos que no son los directos».
Ahora resta que los jurados decidan quien alcanza el Coral de carteles del 41 Festival de Cine de La Habana.











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