ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
El pianista Rodrigo García Ameneiro junto a la Orquesta Sinfónica Nacional. Foto: Ariel Cecilio Lemus

El pianista Rodrigo García Ameneiro acaba de compartir escenario  con  la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) en dos conciertos en la sala Covarrubias del Teatro Nacional. De este modo el  instrumentista, quien cursa estudios  en el Instituto Superior de Arte, se convierte en uno de los más jóvenes  pianistas que comparte escenario con este prestigioso organismo sinfónico dirigido por Enrique Pérez Mesa. En los conciertos, Rodrigo, que dirige su propio grupo de jazz, Ceda el paso,  estrenó una obra de su autoría titulada Te estoy llamando.

–¿Cómo fue el proceso que te lleva a compartir escenario con la Orquesta Sinfónica Nacional?

–He tenido el inmenso placer de que la Asociación Hermanos Saíz me haya invitado a participar en la gala de su congreso este año junto a la Orquesta Sinfónica Nacional, y también tuve la suerte de que entonces el maestro Enrique Pérez-Mesa, director de la orquesta, me invitara a participar también en su concierto en saludo al Día de la Cultura Cubana.

–¿Cómo has visto la recepción del público ante el trabajo con tu propio grupo?

–La verdad es que me siento muy emocionado cada vez que tocamos en los diferentes escenarios y el público responde de manera efusiva y agradable. Es una sensación diferente la que
experimento con el grupo a la de mi trabajo como solista. Siento que es un momento en que la unidad es fundamental, y pienso que es también de suma importancia la amistad y la buena energía entre quienes compartimos en el escenario cada concierto.

–¿Crees que exista algún rasgo que identifique a tu generación de músicos?

–De hace unos años hacia acá la música mundial, y como consecuencia la cubana, ha sido influida en gran medida por la tecnología. La aparición de infinitos recursos tímbricos nos ha entregado nuevas opciones de encontrar un camino dentro de la música, y la posibilidad de compartir nuestro arte con todo el mundo nos ha nutrido de disímiles influencias. A pesar de esto también cabe decir que estos avances tecnológicos hay que intentar utilizarlos para enriquecer y no para degradar nuestra creatividad.

–¿Cómo valoras la música desarrollada por los artistas más jóvenes del país?

–Dentro de mi generación hay una gran cantidad de talento y cada día descubro nuevos proyectos con mucha valía que trato de seguir y que hacen también influencia para mí.

–¿En qué trabajas en este momento?

–Estoy teniendo mi primera experiencia como arreglista y productor de un disco de música infantil que se llamará Cancioncita para ti, de la cantante Rochy, que tengo la suerte de que sea mi mamá y ha sido un trabajo muy especial y difícil. Estamos muy contentos con la forma en que  va quedando. También el próximo día 27 de octubre estaremos celebrando los dos años de fundada nuestra agrupación Ceda el paso en un concierto en el Museo Nacional de Bellas Artes.

–Si pudieras incorporar alguna propuesta a los planes de estudio de la academia, ¿qué sería?

–Debería profundizarse en el estudio de la música cubana y popular en general, manteniendo la importancia de lo llamado clásico o académico, y así preparar a los músicos para enfrentarse a diferentes trabajos y darles la opción de escoger su propio camino en este mundo, y quizá esto aportaría propuestas más interesantes y menos influenciadas por el mercado.

«Además, yo que he pasado un año siendo profesor en la Amadeo Roldán y la Manuel Saumell, creo que se debería seguir de cerca la atención y el cuidado a los valiosos maestros que ya tenemos impartiendo las diferentes disciplinas dentro de la música, garantizando así la continuidad de nuestra buena cátedra».

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