ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Para el escritor Omar Felipe Mauri Sierra (Bejucal, La Habana, 1959), quien ha realizado una vasta obra dirigida a niños y jóvenes, la historieta o el noveno arte, como también se le conoce, puede convertirse hoy en nuestro país en un vehículo eficaz en la promoción de nuestros valores patrimoniales, históricos y culturales.

Según Mauri, unir, organizar y respaldar colectivos de creación en el género se perfila como necesidad. Se ha comprobado, dice, que la historieta, lejos de dañar los hábitos lectores en las primeras edades, los impulsan y desarrollan al combinar en un mismo ejercicio dos tipos de lecturas diferentes: la gráfica y el signo.

Su poder comunicativo, explica, se pierde en el amanecer de los tiempos: pinturas rupestres, jeroglíficos egipcios, lienzos y tapices antiguos, la Columna Trajana, códices mesoamericanos, pergaminos medievales, etc. La Revolución Francesa la empleó como «guillotina» humorística contra la podredumbre moral de la aristocracia. El desarrollo de la imprenta (especialmente, la rotativa) y los periódicos a inicios del siglo xx, contribuyen a universalizar la historieta. Se afirma que Hitler prohibió que los alemanes la leyeran. Durante la Guerra Fría los superhéroes de papel fueron verdaderos caballos de Troya contra el socialismo, las luchas de liberación y los movimientos progresistas.

Consciente de las capacidades comunicativas y formativas de la historieta (o comic), de su importancia en la cultura contemporánea y en las nuevas tecnologías (animados, tv, video-juegos, etc.), por todo lo cual vive una edad de oro a nivel mundial, desde el 2015 este creador se ha dedicado a escribir guiones para más de una historieta.

En esta labor ha encontrado el interés de varias editoriales cubanas y de un grupo de jóvenes dibujantes y pintores a los que ha logrado aglutinar a su alrededor y que gusta llamar grupo creativo. Son artistas de la plástica graduados de la Escuela de Instructores de Artes Eduardo García Delgado, de La Habana, de la Academia Eduardo Abela, de la provincia de Artemisa, del Instituto Superior de Arte (ISA), licenciados además en comunicación o en medios audiovisuales, de municipios mayabequenses y de otras provincias.

Sus dos primeros guiones correspondieron a las historietas Juan Delgado. Un relámpago a caballo, con ilustración de Wimar Verdecia Fuentes y Las estrellas del general Quintín con ilustración de Maykel Luis García Díaz, publicadas por las editoriales Pablo de la Torriente, de la Unión de Periodistas de Cuba (upec) y Gente Nueva, respectivamente. Después han visto la luz Tiempos de cocuyos, con dibujos de Wimar Verdecia Fuentes, María Ester Lemus Cordero e Irán Hernández Castillo, editada por la Editorial Pablo de la Torriente y El oro de Oyá, con ilustraciones de Wimar Verdecia Fuentes, por la Editorial Capitán San Luis.

La historieta, nos dice Mauri, usada como instrumento de reafirmación, liberación y justicia, es un arma infalible. Hoy, que la desmemoria y el olvido figuran en el nuevo plan del imperialismo yanqui, la historieta tiende su mano a la historia y a los valores auténticos de la nación para llegar a las nuevas generaciones con inmediatez, imaginación y novedad.

Si una imagen vale más que mil palabras; una anécdota cala más que mil imágenes. Ese es nuestro propósito, nos dijo finalmente este autor que ya está pensando en escribir nuevos guiones.

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Mariu dijo:

1

1 de septiembre de 2017

10:32:37


Estos 100% y + de acuerdo con que Una historieta vale, más que mil palabras, pero no la decisión de hacerlas no puede esperar más. Lo único que tiene que ser uan historia bien contada, con sabiduría y SIN teque.