ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Archivo

Hace 105 años, entre mayo y julio de 1912, se produjo uno de los hechos más bochornosos de la República neocolonial; la masacre de más de 3 000 negros y mestizos. El ejército gubernamental solo tuvo 12 heridos.

La protesta armada se debió a que la mayoría de los militantes del Partido Independiente de Color (PIC) lo decidió, a pesar de la posición de su líder, Evaristo Estenoz, imbuidos por la mentalidad de que los alzamientos eran la vía para lograr objetivos.

Muchos de los antiguos mambises mantenían como herencia  de la contienda libertadora terminada apenas tres lustros antes, la tesis del movimiento armado. ¿Acaso no había estallado en la corta vida republicana el alzamiento de  1905 y la llamada Guerrita de Agosto contra la reelección de Estrada Palma? No debemos obviar la irritación causada por la represión contra el movimiento de los Independientes de Color que  se había desatado desde principios de mayo de 1912, llevada a cabo por Gerardo  Machado, entonces Secretario (ministro) de Gobernación.

Los orígenes de PIC se remontan a los primeros años de la República, debido a la condición preterida  de los negros y mestizos. Los gobiernos de Estrada Palma y José Miguel Gómez, no tuvieron en cuenta el aporte masivo de negros y mestizos a las guerras de independencia  y el hecho de que en la del 95 habían ido a ella no en calidad de esclavos sino como hombres libres, a luchar por Cuba.

El objetivo del PIC era combatir contra la discriminación y la marginación que durante 400 años de colonialismo, cuatro de ocupación norteamericana y diez de República habían sufrido. El PIC era la expresión de un factor disruptivo para el contubernio entre  la burguesía criolla y sus amos yanquis. La costra racista que secularmente había visto a los negros como seres  inferiores, visión alentada por la presencia de los intervencionistas norteamericanos, coadyuvó al crimen.

Faltando a la predica unitaria de Martí y Maceo; los racistas masacraron a ciudadanos negros y mestizos. En Yarayabo, por ejemplo  el brigadier Pablo Mendieta  utilizó artillería, ametralladoras y fusiles de tiro rápido contra tercerolas, machetes y algún que otro Springfield empuñado por los insurrectos.

También la ola de sangre llegó al llamado puente de los ahorcados en Santiago de Cuba, a Songo-La Maya, Los Monitongos y otros sitios de la geografía oriental que fue la más castigada, sin obviar otras provincias como la antigua provincia de Las Villas.

En carta de Pedro Ivonet, uno de los líderes del alzamiento, al presidente José Miguel Gómez de fecha 22 de mayo de 1912 le expresaba: «El Partido Independiente de Color ha empuñado las armas para protestar de los errores cometidos contra el expresado partido (...) por tanto puede deducir sí estaré armado, pues sin estarlo no me hubiera dispuesto a librar combate. A mi mando tengo cuatro mil Independientes de Color; y que no son todos Independientes de Color, ni  son todos negros, pues también hay blancos...».

En la República dependiente  la prensa burguesa creó desde los primeros años  dos estereotipos para los no blancos: brujos y delincuentes. Uno de los representantes más activos de esta corriente y que posterior a 1912 escribió un libro alabando la masacre, fue el por ese entonces afamado periodista Valera Zequeira, que militó en el autonomismo.

Él se caracterizó, ya en la república, por sus artículos con ataques racistas a la población negra. Periodista sensacionalista, mucho tuvo que ver con los reportajes sobre «negros brujos, actos criminales rituales, supuestamente cometidos por ellos».

Un senador negro de la corriente miguelista, Martin Morúa Delgado  se prestó a presentar la enmienda al código electoral donde se prohibía  la creación de partidos políticos por motivo de raza, nacimiento, riqueza o título profesional. A lo anterior se opusieron  entre otros, Salvador Cisneros Betancourt en el Senado y el teniente coronel Lino D' Ou, en la Cámara de Representantes, al plantear este una propuesta más ampliada: «No tendrán vida legal en Cuba ningún partido, asociación o institución política, de enseñanza religiosa, social o de recreo, en que no quepan en igualdad de circunstancias  todos los cubanos, cualquiera que sea la raza a que pertenezcan».

Esta propuesta, que atacaba la discriminación existente en las escuelas católicas y asociaciones regionales, que no admitían negros ni mestizos, no fue siquiera discutida.

Según el jefe del Ejército general José de Jesús Monteagudo, en telegrama a  Gómez, las operaciones en el monte habían devenido en una verdadera carnicería. Los muertos según el gobierno de José Miguel fueron 2 000, otros participantes de la oposición hablan de 3 000, fuentes  norteamericanas de más de 5 000 muertos. La masacre tuvo su colofón con los asesinatos de Evaristo Estenoz el 20 de junio y de Pedro Ivonet el 12 de julio.

Muchos años después de estos hechos de 1912  subsistía en Cuba una realidad que llevó a la Generación del Centenario, liderada por Fidel Castro a asaltar el Moncada.

(*) Escritor. Miembro de la Comisión Aponte, de la Uneac.

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Dieudome dijo:

1

25 de mayo de 2017

04:19:33


Muchas gracias por repetirun tema tan importante y no divulgado todo lo que se podrìa. A las minorìas ètnicas se les impuso ese flagelo y se ha arraigado tanto a todos los niveles que hoy en dìa persiste y se refuerza en todos los lugares del mundo y por supuesto, lentablemente aùn subyace en nuetro paìs.

Hector dijo:

2

25 de mayo de 2017

09:47:58


En La Argentina también tuvimos un brutal genocida en el siglo XIX, el general Julio Roca, que masacró muchos miles de pobladores originarios en nuestro sur patagónico. Increíblemente, después fue dos veces presidente, y más increíble aún, en pleno siglo XXI tenemos que ver su abominable rostro impreso en los billetes de 100 pesos, y calles que llevan su nombre.

Ricardo Luis Hernández Otero dijo:

3

25 de mayo de 2017

16:38:52


Considero que cuando se escribe sobre asuntos históricos tan sensibles se debe ser preciso y muy cuidadoso. En el artículo se habla de Valera Zequeira (en realidad Varela), sin su nombre. Los Varela Zequeira que aparecen en el "Diccionario de la literatura cubana" son dos: José (1859-1939) y Eduardo (1860-1918), ambos nueviteños. Por lo que conozco a través de la prensa de fines del XIX y comienzos del XX, el autor parece referirse al segundo, que si inicialmente pudo ser autonomista, tiene los méritos de haberse unido a las tropas de Gómez y Maceo para reportar la marcha de Oriente hasta Occidente para el afamado diario "La Discusión" y posteriormente se incorporó al Ejército LIbertador, donde alcanzó los grados de Teniente Coronel. Evidentemente no era un cualquiera. Ignoro a qué libro suyo sobre los trágicos sucesos sucesos de 1912 puede referirse e el autor, pues el mencionado "Diccionario" no lo incluye entre sus obras, la última de las cuales corresponde a 1907. Ojo con el respeto a la verdad histórica y a la memoria de los personajes enjuiciados.

Carcassés dijo:

4

25 de mayo de 2017

16:39:11


Este presidente Estrada Palma, ya se habia vinculado antes, en la desaparición física brutal y cobarde, de un *ÉBANO* que aunque negro le sobraban cualidades que lo ubicaron para la eternidad entre lo mas blanco y puro que una madre (nación) ha dado como hijo. este intentó nuevamente a inicios del 1900 revivir las luchas mediente un alzamiento en la Lisa (Quintín Banderas) que de estar vivo resultaría victima en esa vil y encarnizada cacería .

Luiz Felipe Haddad dijo:

5

25 de mayo de 2017

19:23:58


Negros y mestizos han sufrido por demasiado en todo el continente americano. Pero la sangre y el dolor de ellos hizo nascer una consciencia de lucha que nunca será eliminada. Abajo el racismo! Viva la liberada y solidaridad de todos los seres humanos!