ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Nelson Simón. Foto: Archivo

La obra de Nelson Simón bien me­rece que ante ella muchos se quiten el sombrero. “Solo no lo hago porque no acostumbro usarlo”, dice el escritor Enrique Pérez Díaz, en el homenaje que por estos días le tributa el Instituto Cubano del Libro al multipremiado autor pinareño, destacado no solo por su exquisita  literatura di­rigida al público infantil.

Junto a los poetas y críticos literarios Leyla Leyva y Virgilio López Le­mus, y el Premio Nacional de Edi­ción Esteban Llorach, conducidos por el periodista Fernando Rodrí­guez Sosa, integró Pérez Díaz  el panel del espacio El Autor y su Obra, dedicado a es­te hombre que debe a los libros la construcción de otros mundos posibles.

Simón  se reconoce a sí mismo co­mo el más grande de sus propios misterios. Pérez Díaz lo sabe porque él se lo ha dicho, como sabe también que el agasajado es “siempre poeta, en el amor, en la tristeza, en la incomprensión de quienes no entienden cómo uno es cuando vive en poesía: ajeno, distante, inalcanzable, lleno de sueños, incomprensible”.

Convencido de que es de los que encontró en la vida su camino, escindido en no pocos senderos que persiguen la belleza,  lo ha conocido editor (cuando soñaron juntos las colecciones Cauce); poeta (cuando ha sentido a flor de piel el dolor que lo contagia); narrador (que lo conduce a las “indiscretas ventanas” del otro, po­bla­das de un talento indiscutible).

Leyva consideró que “las cartas de triunfo” jugadas en los últimos años por  Nelson Simón para conseguir la forja de su obra, han sido  la paciencia y el distanciamiento.  En sus valoraciones  le reconoció “un re­visitado sentido de lo existencial en estos tiempos que corren con él, sin echar a un lado los que han sido” y remarcó la postura “no negociable” del poeta, “cada vez  más deter­mi­nan­­te de escritor asentado en provincia, con escapadas fuera de la Isla, y vueltas a ese mismo Pinar del Río”, como irremediable designio.

La oradora  se detuvo en su poética, “caracterizada por un intimismo reflexivo que fija cada vez mejor el signo, con ajustada ternura o suges­tiva violencia emocional” y distinguió entre los rasgos identificativos de la obra de Simón, “la infancia co­mo pro­pósito ético y estético”; “la preocupación del autor por la circunstancia de vida”, y “el erotismo,  la sentimentalidad de un hombre que se alegra y sufre por otro de su sexo, por el cuerpo del otro, sin que necesariamente tengamos que rotular su oba lírica como homoerótica”.

En palabras que tituló Todo el hoy, todo el ayer, Llorach elogió la “capa­cidad mítico-dialéctica del crea­dor y su profunda convicción de no dejarse abatir por las nubes negras”, cuando sabe transformar  el “torrencial aguacero” que ellas forman en “un pro­­ceso creativo constante y di­verso”.

Su  compromiso con la obra que escribe y con los lectores, y la síntesis expresiva vital y poética en prosa, tea­tro o verso, fue advertido por Llo­rach a la vez que lo calificó como “malabarista del alma, de los sentimientos; respetuoso de la inteligencia del prójimo” que “enhebra temáticas vigentes hoy, ayer y mañana”.

López Lemus encauzó su opinión  hacia la poesía que hace Simón para los adultos. Entre apuntes a otros textos (Para no ser reconocido, Cria­tura de isla...), definió el cuaderno lírico A la sombra de los muchachos en flor, como un conjunto va­liente y bien hecho que va más allá de la tra­ma temática, y en el  que está el sentido vibratorio, traducido en rit­mo de la escritura.

Lo consideró como una voz im­prescindible en el panorama de las letras cubanas actuales, y lo recordó en su juventud, cuando se iniciaba en el oficio “dando el paso más allá de la promesa”.  El desenfado, dijo,  es el  sig­no esencial de su  poesía,  marcada por la honestidad y la transparencia de su “rica” vida.

A la palabra elevada en su honor, Simón respondió con  franca gratitud y leyó un poema suyo a causa de la masacre de Orlando, hecho que no deja de impresionarlo,  y adelanta el título de su próximo libro, Equipaje de mano,  porque sus poemas, cuenta,  se han convertido en sus únicas y más amadas pertenencias.

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Ulises dijo:

1

21 de junio de 2016

09:04:01


Hay que leer a Nelson como el gran poeta que es. Ese día, según me cuentan, leyó también unas poesías para niños de una belleza y originalidad extraodinarias. Como dice la poeta y crìtica Leyla Leyva su poesía no admite encasillamientos, es para todos los que aman, o necesitan amar. Excelente reseña Ulises

joel dijo:

2

21 de junio de 2016

12:33:00


Estamos orgullosos de tener a Nelson aqui en Pinar, mi admiración y respeto hacia él. Muy merecido este artículo.

Marlon dijo:

3

21 de junio de 2016

22:03:43


Merecido homenaje a un escritor poco valorado por la crítica nacional. Que pena que demoren en reconocer la obra literaria de un escritor de la estatura de Nelson Simón.

joel franz rosell dijo:

4

23 de junio de 2016

09:32:45


Nelson Simón es sin dudas uno de nuestros mejores escritores y uno de los más brillantes de su generación. Hombre inteligente, culto, sensible, autocrítico y siempre insatisfecho, explora los más diversos caminos de la escritura: la poesía para adultos y para niños, la narrativa, lírica, humor, reflexión social, fantasía... Lo que conozco bien es su obra para chicos... de cualquier edad.

sonia dijo:

5

24 de junio de 2016

14:28:40


Bieeen merecido ese reconocimiento y muchas felicidades por su gran labor..Que Dios lo bendiga siempre y que le de mucha mas sabiduria para su lindo trabajo, dirigido a los ninos y adultos tambien, necesitamos de obras lindas que enriquezcan el alma..