
El año comenzó con buenas noticias y mucho trabajo para La Colmenita. Con el nacimiento del proyecto en los sitios más vulnerables y necesitados de El Salvador, una nueva sede en Latinoamérica se une al vasto catalizador de voluntades y de esfuerzos que es la familia colmenera. Si bien en los últimos tiempos hemos conocido de primera mano el trabajo que se desarrolla en varios de sus talleres en países de la región, en esta ocasión nos acercamos a la labor que se lleva a cabo en tierras venezolanas.
Un total de 18 Colmenitas, distribuidas en nueve estados, existen actualmente en toda Venezuela. La primera de ellas nació el 29 de agosto del 2009, en Río Chico, Miranda, en la región de Barlovento, bajo la voluntad del presidente Hugo Chávez.
“La Colmenita Bolivariana comenzó con la Misión Cultura Corazón Adentro. Chávez conoció el trabajo de La Colmenita y deseó que se creara el mismo proyecto con niños venezolanos. Con la misión se abrió la oportunidad de que se sumaran instructores de arte para empezar a hacer las Colmenitas”, explican los jóvenes instructores Marloidis Bergolla y Kenny Ortigas, quienes llevan tres años al frente de la Coordinación Nacional de las Colmenitas Bolivarianas.
Sin embargo, de ese momento fundacional, Carlos Alberto “Tin” Cremata, director de la compañía infantil, rememora dos anécdotas especiales: “Cuando se inauguró en el 2007 la misión Cultura en el Poliedro de Caracas, ante más de 30 000 espectadores, y en vivo por la TV nacional venezolana, se hizo con una representación de nuestra Cucarachita Martina por 20 niños cubanos y 60 venezolanos. En el momento en que el Ratoncito Pérez le cantaba una canción de amor a la Cucarachita para enamorarla, se levantó de su asiento inesperadamente el Comandante Chávez y, como buen cantante que era, entonó a dúo la canción venezolana con nuestro Ratoncito.
“Al final la Cucarachita tenía que decirle sí o no a la propuesta amorosa, y es la primera vez que la Cucarachita Martina le dice ‘acepto complacida, seré su esposa’ a dos pretendientes, al niñito cubano que hacía el ratón y al Presidente de Venezuela”.
“Más tarde, en el lanzamiento del libro Fidel Castro: Guerrillero del tiempo, en el Palacio de Convenciones, nuestro Comandante en Jefe me llamó y me dijo: ‘Me enteré que en Venezuela están haciendo Colmenitas, como nosotros... pero tú sabes cómo es Chávez, que mientras en Cuba las hacemos de una en una, él las hace de diez en diez”.
Años después, más de 1 500 niños y adolescentes con edades comprendidas entre seis a 17 años conforman las Colmenitas Bolivarianas y la intención de sus profesores es de incrementarlas.
Sobre la forma de trabajo, ambos instructores explican que “la filosofía de trabajo es igual a la de La Colmenita cubana, que es la madre de todas las Colmenitas. Por supuesto, uno traslada las experiencias al contexto venezolano, pero la filosofía de familia, de formar valores humanos y la intención de aglutinar a niños y padres en una agrupación donde todos nos esforcemos por lo mismo… esos principios se mantienen”.
Un trabajo netamente comunitario, con atención artístico social a los niños de las comunidades más vulnerables realizan los 14 instructores cubanos junto a una tropa venezolana de profesores. “El proyecto tiene una raíz venezolana y no va a desaparecer, los venezolanos que trabajan lo han asumido como parte de su vida”, aseguran estos jóvenes.
Ambos refieren que a diario se reúnen con los niños y todos los fines de semana se hacen presentaciones en diferentes estados y comunidades. “El año pasado hicimos el primer Festival regional de Colmenitas, donde participaron cerca de diez Colmenitas, lo organizamos con los padres, aunando recursos y duró tres días. Nuestro mayor reto es ser creativos para ser capaces de romper la rutina, por eso creamos este festival. También participamos con la obra Romance en Barlovento, basada en Romeo y Julieta, en el Festival Internacional de Teatro de Caracas. De ahí que uno de nuestros principales objetivos ahora es tratar de insertar las Colmenitas de Miranda y Distrito Capital en el Circuito Nacional de Teatro de Caracas”.
“Nosotros nos convertimos en los segundos padres de estos niños. La Colmenita es un espacio de protección, un lugar de recreación sana, de educación, donde se fomentan valores. La mayor cantidad de niños que han salido de La Colmenita han continuado sus estudios y muchos han continuado carreras artísticas”.
Formar parte de La Colmenita es un orgullo y eso se lo agradecemos a Tin Cremata, afirman los jóvenes entrevistados sobre el hecho de integrar las filas de este proyecto infinito que comprende a animadores culturales, padres y público en general.
“La Colmenita es madre de experiencias únicas, cuando entras el amor deja de ser abstracto y se hace palpable, lo sientes en el cariño de los niños, de los padres… Es un proyecto que rompe los esquemas y que va más allá de crear una historia artística montada en un escenario, es crear unidad familiar”.











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eliane dijo:
1
5 de marzo de 2016
11:31:08
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