ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Roberto Chile

Cuando me disponía a escribir este viernes sobre la presencia de varios grupos de categoría en  las Romerías de Mayo, llegó  la noticia del fallecimiento por un carcinoma de pulmón, a los 63 años,  de una figura esencial en la música cubana, la compositora, arreglista  e instrumentista Lucía Huergo, una de las más hábiles creadoras de la cultura so­nora insular en las últimas décadas.

Lucía, nacida en La Habana, el 17 de no­viembre de 1951,  fue una de esas artistas que siempre andaba  un paso por delante en el acontecer del circuito musical cuba­no. De hecho era en sí misma un ex­traor­dina­rio laboratorio creativo. Para comprobarlo solo había que verla poniendo sus ha­bili­dades al servicio de proyectos de primerísimo nivel en los que siempre de una manera u otra se percibía su contribución. Como botón de muestra se puede ci­tar su paso por las bandas Síntesis y Mez­cla.

Lucía llegó a Síntesis en la década de 1980 y tras su incorporación en la banda dirigi­da por Carlos Alfonso es­cribió varias de sus pá­ginas más memorables, algo plasmado en discos cimeros de la alineación co­mo Hilo directo (1986) y An­cestros (1987), en el que aparecen piezas anto­lógicas de su autoría co­mo Asoyín y Meregguo,  que  en­ri­que­cie­ron  radicalmente el discurso de la alineación, un cruce de caminos entre la tra­di­ción africana, el rock y elementos de la  elec­trónica.

La Huergo, que tocaba con soltura el  sa­xofón, la flauta, el clarinete, y el oboe, fue uno de esos espíritus libres que  encontró su independencia  emocional y su mejor refugio en el mundo de  las nuevas mezclas, en la experimentación  con sonidos de aquí y allá, en la música vitalista y con personali­dad propia. Tanto que siempre se alejaba del desierto de la soledad  colaborando con proyectos de amigos y con músicos con los que se identificaba y solicitaban sus servicios,  ya que, como se sabe, contar con ella en la retaguardia era una carta de triunfo. Así se le po­día encontrar colaborando con figuras como Teresita Fernández, Xiomara Lau­gart, Mi­riam Ramos, Liuba María He­via, Yu­sa,  Hei­di Igualada, Ireno García, en­tre mu­chos más.

Pero en su itinerario so­bre­sale particularmente su trabajo con  los trovadores Sa­ra Gon­­zález y Amaury Pérez, con quie­nes estableció un estrecho y fecundo intercambio creativo. Como los productores e ins­trumentistas de estirpe, dejaba escrito su se­llo  de una  forma irrefutable en cada grupo o proyecto en el que intervenía.  Al igual que en Síntesis, Lucía contribuyó notablemen­te al lenguaje sonoro de Mez­cla, la agrupación liderada por el guitarrista Pablo Me­néndez, con la que grabó  los discos Cantos (1992) y Fron­teras de sueños (1994) y enseñó su clase en eso de avecinar los ritmos afrocubanos, la música popular  y el rock, además le permitió sentar cátedra nuevamente en los terrenos del jazz,  una de sus grandes pasiones.

Arreglista, productora, compositora y mul­­tinstrumentista y experta en el trabajo con las nuevas tecnologías,  su obra  en solitario nun­­ca ocupó demasiado espacio en los me­dios nacionales.  De ahí que muchos solo la iden­­tifiquen acompañando en la aventura de la creación  a sus colegas de oficio.  Pero la Hu­e­r­go en solitario dio forma a varios discos construidos con una detallada arquitectura sonora que parece una obra de relojería, como Sinfonía Hemingway, Lu­cía y Zona azul, tres álbumes que resumen di­versas épocas de su vida personal y creativa y la re­velan como una artista  que nunca hizo pac­tos con las fórmulas sonoras más co­munes y con un mundo interior trascendente y lleno de enigmas por descifrar que encontraba su mejor manera de expresarse  a través de la música.

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Jose V dijo:

1

2 de mayo de 2015

08:49:12


Lamentable pérdida para la música cubana. Una destacada instrumentista que, aunque siempre en segundo plano, con los instrumentos de viento y también en los teclados, contribuyó brillantemente en las orquestaciones de varias piezas claves de varias agrupaciones, desde la época de Sonido Contemporáneo, de Nicolás Reynoso; y también en la creación de música para el cine y la TV, como su versión del clásico de Rick Wakeman “Arthur”, tema del programa Historia del Cine. La vimos con su ensamble por la TVC el primero de mayo. No se conocía que ya había fallecido.

Magaly Gutiérrez Varela dijo:

2

2 de mayo de 2015

10:49:18


Mi mas sentido pesame a familiares y amigos. Espero que trascienda su obra. Acabo de conocer su trayectoria artística y pienso que es una persona admirable. La vi tocando su instrumento al lado de Liuba María Hevia.

Fernando dijo:

3

2 de mayo de 2015

12:15:02


Me niego a citar el tópico de gran pérdida para la cultura cubana, cuándo se ha dejado una huella tan rica ya ella es parte de nuestra cultura, ahora queda cuidar su legado, no dejar que esas obras caigan en el olvido, así siempre estará presente. Descanse en paz maestra.

Rey dijo:

4

2 de mayo de 2015

12:46:11


Gran perdida para la musica ,pero su obra queda en nuestra memoria, yo en especial me recuerdo su epoca con sintesis y sonido contemporaneo.Gracias Lucia por toda la buena musica que nos has dado y seguiras dando.

CARLOS dijo:

5

2 de mayo de 2015

15:36:34


SIN DUDA UNA GRAN PERDIDA PARA LA CULTURA CUBANA.SE NOS VA UNA ARTISTA MUY TALENTOSA QUE EN SUS INTERPRETACIONES HACIA DERROCHE DE UN INMENSO VIRTUOSISMO.QUE SU MUSICA SEA UNA ODA AL AMOR Y LA PAZ EN EL PARAISO.