ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Athanai Castro. Foto: Alejandro de Larriva

En las canciones de Athanai Cas­tro están es­critas una buena parte de las historias de la escena cubana alternativa de los años 90. Perte­ne­ciente a una muy influyente generación de cantautores, en cuyo núcleo se armó el ya legendario proyecto Habana Abierta que le metió en el cuerpo a la música cubana nuevos conceptos sonoros que lue­go la marcarían definitivamente, Atha­nai era, por aquel entonces, un joven mú­sico lleno de energía que aprovechaba cada puerta que se le abría para presentar un puñado de canciones que intentaban hablar con su época y que más tarde darían forma a su álbum debut, el antológico Séptimo cielo.

Séptimo cielo es un álbum he­cho de sueños en una Cuba en pleno periodo especial, donde muchos artistas su­pieron hacer de la nada algo hermoso. No sé exactamente si fue por la edad que tenía, pero cada canción que nacía, era para mí una pequeña carga de energía que se acumulaba. Nunca estuve más ilusionado que en esa época. Es un disco lleno de preguntas, de rebeldía, de amor, de alegrías y tristezas, marcado por las vivencias de un joven de 24 años que cree que todo es posible”, dice Athanai a Granma desde Madrid.

Como muchos de sus compañeros de fatiga, Athanai vivió una im­portante prueba de fuego junto al piquete de la mítica peña de 13 y 8. “Ese periodo fue la parte más emocionante de mi carrera. A esa edad todo tiene connotaciones mágicas y gigantescas. Todos los sueños son realizables. Yo vengo de la escuela de la trova y aunque haga rock, nunca estuve muy vinculado a los círculos más ortodoxos de la capital. Recuerdo que en mi generación de trovadores teníamos una gran avidez por devorar todo lo que a música se refería, ya fuera trova tradicional, nueva trova, filin, salsa, reggae, bolero, jazz, música brasilera, clásica, rap, rock… y justo en los 90 llegó el “grunge” con sus desnudas y desgarradas canciones. A casi todos nos tocó profundamente, pero a mí, en particular, me marcó para siempre”.

 El autor de Fantasmas se hizo célebre entre nosotros, al menos entre los que seguíamos sus conciertos en el underground noventero,  a partir de la fusión de la trova, el rock y el rap con elementos de la música popular.

“A principios de los 90, mi generación parió bandas de trovadores con altas dosis de rock. Estaban Cuatro gatos, de Kelvis Ochoa; De­bajo, de Boris Larramendi; Lu­cha Almada, de Vanito Brown y Alejandro Gutiérrez; Superávit, de Ale­jandro Frómeta, Raúl Ciro y Carlitos Santos, entre otros… No parábamos de ensayar e intentar actuar donde se podía. Teníamos la Casa del Joven Creador en la Avenida del Puerto y La Madriguera, de la Quinta de los Molinos como centro de operaciones. Recuerdo que por esa época comenzó a ocurrir un fenómeno muy curioso: a nuestros conciertos, además de acudir público asiduo a la nueva canción, empezó a llegar gente que consumían otro tipo de música. Se volvió común encontrarse disfrutando de las canciones y bailándolas conjuntamente a los frikis (rokeros) y a los guapos (salseros), cosa que no solía suceder anteriormente. Creo que fue una época difícil por la situación que pasaba el país, pero que no nos hizo menguar nuestro deseo de hacer lo que más amamos: componer y cantar”.

En 1997 Athanai inició una nueva vida en España, donde ha llevado adelante una prolífica carrera en la que ha compartido escenarios con figuras como Ojos de Brujo, Def con Dos, Dover, Killerbarbies, Ofun­killo, Rosario, Luis Eduardo Aute, Obus, Kiko Veneno, Nancho No­vo, Jorge Drexler, SuperSkunk, entre otras. “Nun­ca olvido la presencia que llegué a tener en Cuba, pero era el momento de dar un paso más en mi carrera. Viajé para grabar y presentar en España mi primer disco Séptimo cielo y al mismo tiempo Rosario Flores me invitó a componer y producir su disco Jugar a la locura. Después, la vida da mil vueltas, mientras trabajas nacen los hijos, y descubrimos el mundo de los adultos donde parece que no hay espacio ni tiempo para la fantasía. No hay un día en que no piense en cantar en Cuba. Es algo que está como una constante en mi cabeza. No es duro salir a cantar por el mundo, es duro desear volver a cantar en tu tierra, y que la vida en su extraño proceder cada día te aleje más la fecha, por compromisos de trabajo”.

En el 2013 su tercer álbum Creando milicia fue nominado a los Premios Cubadisco en la ca­tegoría de rock. “Desde el 2012 estoy tratando de viajar a Cuba para presentar mi último disco Creando milicia. Estoy organizando este viaje desde hace mucho tiempo. Son inmensos mis deseos de volver y finalmente lo haré en abril. Por lo pronto me encuentro produciendo un dis­co para mi amigo José Luis Medina, de Habana Abierta, otro para mi hija Habana y además estoy metido de lleno en terminar mi próximo álbum que será totalmente diferente a lo que he realizado antes. Será un disco bastante acústico, más cercano a la canción de autor, pero con mis aires de rock, rap y muchos elementos de la música tradicional cubana”.

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MARCOS dijo:

1

28 de marzo de 2015

08:29:25


!QUÉ NOTICIA MÁS INTERESANTE! UN GRAN ESPECIALISTA EN NOTICIAS DE ESTE CORTE EL PERIODISTA QUE A CADA RATO NOS DELEITA CON ELLAS MARCOS

Alejandro de Larriva dijo:

2

29 de marzo de 2015

14:11:57


Todo un placer fue para mi fotografiar a este pedazo de artista...

jose dijo:

3

29 de marzo de 2015

18:30:14


Me alegra inmensamente. La música de Athanai es de las indispensables en la historia de nuestro rock "made in Cuba". Me alegra mucho que el público de la Isla grande pueda nuevamente disfrutar de su talento.