
Cualquier melómano de estirpe colocaría sin medias tintas a Marco Mendoza entre los grandes músicos de rock and roll. No en vano ha integrado bandas que redefinieron este género y patentaron en los escenarios de todo el mundo un estilo muy propio que ha perdurado en el tiempo. Este es el caso de nombres como Thin Lizzy o Whitesnake, que han pasado a la leyenda del rock and roll.
El músico estadounidense de origen mexicano es uno de los integrantes de The Dead Daisies, la superbanda multinacional que llegará a Cuba para ofrecer dos conciertos el 25 y el 28 de febrero, que ya han despertado una creciente ola de expectativas en la escena cubana. “Es una oportunidad histórica tocar en Cuba, hace tiempo deseo presentarme allá y conocer muchos músicos de rock, de jazz y salseros. Además siempre he tenido interés en los ritmos afrocubanos pues también tengo mi banda de jazz con la que interpreto música influenciada por los sonidos cubanos”, dice Mendoza a Granma en conversación telefónica desde la ciudad de Los Ángeles.
Nacido en 1963 en la ciudad de California, el legendario bajista llegará a La Habana junto a Bernard Fowler y Darryl Jones, de Los Rolling Stones; Richard Fortus y Dizzy Reed, de Guns N’ Roses; Jon Stevens, de INXS; Jhon Corabi, de Mötley Crüe; Brian Tich, de Whitesnake y Ozzy Osbourne, y David Lowy, de Red Phoenix. “Nosotros tenemos muchas expectativas por tocar en Cuba. Somos la primera banda que tocará en la Isla tras las medidas adoptadas para el restablecimiento de las relaciones (diplomáticas) entre Cuba y Estados Unidos, donde, por cierto, existen muchos músicos de rock que quieren ir y tocar para los cubanos”, agrega.
Mendoza pasó a formar parte de las filas de los reformados Thin Lizzy en 1994, uno de los grupos de mayor trascendencia en el siglo XX y cuyo legado llega intacto hasta hoy gracias a hits como Whiskey in the Jar ( el primer éxito de la banda), The Boys Are Back in Town o Still in love with you. Tras 30 años de silencio discográfico, la banda publicó en el 2013 un disco que contó con la maestría de Mendoza en el bajo. “Teníamos muchas expectativas con la grabación de este álbum que al final se llamó The Black Star Riders, pero luego yo me salí de este proyecto. Definitivamente mi tiempo con Thin Lizzy y Whitesnake es el que más marcó mi carrera”, indica Mendoza, quien todavía colabora en la formación fundada en 1969 por el histórico vocalista Phil Lynott. “Con Thin Lizzy tengo programado otros conciertos durante la mitad de este año, los que alternaré con el resto de mis proyectos en solitario y con mi puesto en Dead Daisies”.
El músico, que también destaca como “un trabajo muy importante” sus giras con la banda The Cranberries, de la vocalista irlandesa Dolores O'Riordan , indicó que en la actualidad “muchas bandas no perduran como sucedía con las alineaciones que definieron la historia de este género. Por eso con Dead Daisies rescatamos el espíritu del rock clásico y el repertorio de grandes bandas como The Beatles, The Rolling Stones y Bad Company”.
Mendoza afirma sentir “gran orgullo” por la carrera de su hijo, el bajista Marco Rentería, quien integra la banda mexicana Jaguares, que debutó en Cuba en el 2006. “Con mi hijo tengo una relación muy hermosa. Yo le he pasado algunas de mis experiencias como músico, pero él ha alcanzado un sello muy propio dentro del rock gracias a su tenacidad”.
El bajista estadounidense también quiere presentar en Cuba el proyecto que lleva adelante con su banda de jazz y funk, el trío Mendoza Heredia Neto. “Me interesa mucho que en Cuba se conozca también mi obra en solitario como jazzista, porque respeto mucho a sus músicos y a su público. Con mi obra quiero conectar a la gente, abrir puertas y mostrar que podemos crear cosas en común. Ese es el espíritu de mi música y de la visita de Dead Daisies a Cuba, donde nos entregaremos al público con toda la energía posible”.











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