
Un instante tan rotundo como un centenario invita a rememorar vida y obra de un escritor o artista. Es precisamente lo que convoca este año a evocar al narrador cubano Onelio Jorge Cardoso (1914-1986), magníficamente definido como “rastreador de historias”.
La reconocida maestría como cuentista de voz singular, su dominio del diálogo, fino humorismo y claridad de su lenguaje lo sitúan entre los primeros del género en Latinoamérica, a la vera de Borges, Quiroga, Cortázar, Rulfo, Guimarães Rosa.
Onelio Jorge Cardoso, nacido en Calabazar de Sagua, pequeño pueblo del centro de la Isla, se graduó de Bachiller en Ciencias y Letras en el Instituto de Santa Clara, pero no pudo continuar sus estudios por dificultades económicas.
Desempeñó entonces diversos oficios, entre ellos, viajante de comercio, lo que le permite conocer nuevos lugares y, sobre todo, innumerables personajes populares que luego le sirven de modelos para sus historias.

Comenzó a escribir desde muy joven y se da a conocer en 1945 al ganar el prestigioso Concurso Alfonso Hernández Catá con Los carboneros.
El jurado que concedió ese Premio Nacional estaba compuesto por intelectuales de relieve: Fernando Ortiz, Juan Marinello y Rafael Suárez Solís. Marinello recordó en 1971, en un reportaje en la revista Cuba, lo que significó para él aquel primer contacto con la obra inicial de Onelio: “Dentro de la dilatada selva narrativa de aquel año descubría un renuevo marcado por un color distinto, sorprendente. Era un relato breve y penetrante que anunciaba un gran escritor”. Y añadía: “La promesa se ha cumplido. Onelio Jorge Cardoso es hoy un cuentista poderoso de real estatura americana, cuya presencia se saluda con admiración”.
El año 45 fue fructífero para Onelio Jorge Cardoso, pues sale publicado en México, preparado por otro intelectual cubano, José Antonio Portuondo, su primer libro, Taita, diga usted cómo, que incluía cuatro cuentos: el que le da título, El homicida, Una visión y Nino.
Escribe Portuondo en el breve prólogo:”Los cuentos de Onelio Jorge Cardoso siempre referentes al medio campesino, se caracterizan por su sobriedad. Con una economía de elementos admirables”.

Su segundo libro no aparece hasta 1958, el ya antológico El cuentero, editado por la Universidad Central de Las Villas. Esta obra fundamental fue publicada en la revista Humanidades, de Mérida, Venezuela, y el crítico M. R. Alonso escribió al respecto: “Impreso en La Habana nos llega este barco cargado de cuentos, unos excelentes, algunos estupendos que ha escrito Onelio Jorge”.
El caballo de coral, su tercer libro, fue editado en 1960. Cuando el Nobel de Literatura chileno Pablo Neruda llega a Cuba a principios de 1961 y conoce sus relatos, le comenta al poeta cubano Fayad Jamís: “Para mí una de las últimas sorpresas literarias ha sido el libro de cuentos de Onelio Jorge Cardoso (...) es uno de los mejores cuentistas de América. Sus narraciones son rápidas, agudas y muy bellas”.
En el año 1962 se publica la primera edición de sus Cuentos completos, con dibujo de René Portocarrero, y ese mismo año Gente de pueblo, una colección de reportajes con fotos de José Tabío y prólogo de otro grande del que también se celebra el centenario, Samuel Feijóo.
Comienza a publicar con mayor asiduidad. En 1964 un nuevo libro de cuentos, La otra muerte del gato; al año siguiente un pequeño cuaderno con el cuento El perro; en 1966, Abrir y cerrar los ojos; en 1974, El hilo y la cuerda; en 1981 el libro de reportajes Gente de un nuevo pueblo, y 1982, Caballito blanco, que recoge la mayoría de los cuentos para niños.

Desde 1976 y hasta su fallecimiento fue Presidente de la Sección de Literatura (hoy Asociación de Escritores) de la Unión de Escritores y Artista de Cuba (UNEAC).
En 1983 le fue conferida la condición de Doctor Honoris Causa por la Universidad Simón Bolívar, de Bogotá, Colombia, y recibi ó el mismo grado honorífico por la Universidad de La Habana en 1984.
Su último libro para adultos, La cabeza en la almohada, fue publicado en 1983, y Negrita,una noveleta para niños, en 1984.

Este escritor sobresaliente continúa recibiendo la atención de especialistas cubanos, latinoamericanos y europeos que estudian los distintos signos de su corpus narrativo, sus facetas esenciales, sus valores estilísticos e ideológicos, las peculiaridades del lenguaje y la estructura de sus cuentos que han sido traducidos al búlgaro, al ruso, al alemán, al checo, al chino, al inglés y al francés, e incluidos en numerosas antologías.
Pero, ¿qué mejor que dar voz a quien llaman en su isla el Cuentero Mayor, y no solo por evocar su antológica pieza sino para saber de su obra? Onelio Jorge dio esta respuesta a un periodista mexicano que le preguntó, ¿qué es lo más importante para usted en un cuento?
“Lo más importante es estremecer, es decir, convencer por vía emocional. Y sobre todo dándole la oportunidad al lector de complementar el cuento. En una palabra: sugerir”.
Varias generaciones de cubanos disfrutan de las hermosas criaturas que ha legado Onelio Jorge Cardoso en sus, muy vigentes y vigorosos, relatos.











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Gonzalo Hernández dijo:
1
28 de mayo de 2014
10:47:10
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