ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Fuente: Granma Internacional. 31/10/99 pag.: 12

Foto: Archivo

"FUE el mejor homenaje que he recibido en 30 años". Esta es la forma en que Juan Formell, director de Los Van Van, calificó el intento reciente por parte de reaccionarios en Miami de prevenir la actuación de su grupo en esa ciudad, y sus esfuerzos por estorbarla en la noche del concierto.

Efectivamente, el mero hecho de que los grupos dispersos del exilio cubano se unieran alrededor de la agrupación en esa ciudad es un reconocimiento de facto de que Los Van Van es la mejor orquesta de música bailable en Cuba, como reza la publicidad de su nuevo disco. Otros grupos de música cubana han tocado en Miami o sus alrededores en los últimos dos o tres años, pero ninguno ha traído tanto revuelo como el causado por Los Van Van.

Cumplidos seis días de su llegada a La Habana después de la gira, Juan Formell me recibió en su casa, para reflexionar sobre el disco, la gira y, por supuesto, Miami. Su CD recién lanzado, Llegó... Van Van / Van Van is Here, por la disquera Havana Caliente (una rama de Atlantic Records, que pertenece a la corporación Time Warner), fue motivo de la gira por 28 ciudades de los Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico.

La grabación refleja la madurez lograda por la banda, la cual, bien lejos de dormirse en los laureles de sus éxitos pasados, siempre está innovando y refinando su sonido, a la vez que preserva y mantiene la tradición musical cubana que la originó. "A mí me gusta el disco muchísimo -me dijo Juan-. Está bien hecho, muy profesional". En este sentido, da mucho crédito al productor del CD, Charlie Dos Santos, quien lo grabó en los estudios Abdala, en La Habana.  

Después de haber producido varios de sus propios discos, Formell señala: "Por primera vez sentí que a uno le hace falta trabajar con un productor, con una gente al lado de uno", para organizar las sesiones de grabación y llevar otra perspectiva, dejando a Juan más tiempo de concentrarse en sus composiciones y arreglos.

"Creo que es una de las cosas más importantes que tiene el disco, y pienso que subió mucho la calidad a partir de eso". El disco realmente no tiene ninguna canción de amor, que es el pan de cada día de la música popular, incluyendo a la de Los Van Van.

Juan anotó que Llegó... se concentra en crónicas, algo en lo que Formell siempre se ha destacado. "Para mí era muy importante que hablara una canción de los 30 años de la orquesta (la que da título al disco). También me gusta usar mucho el doble sentido, que los compositores de antes usaron -Ñico Saquito, Miguel Matamoros, Ignacio Piñeiro... "Creo que Pupi (el pianista y compositor César Pedroso) acertó con el número de El negro está cocinando y con Temba, Tumba y Timba, que tiene que ver con la realidad de los lugares marginales de La Habana.".

Otras canciones citadas por Formell que tocan a la vida cotidiana en Cuba son la alegre y pegajosa Havana City y El cheque, escrita por Rodolfo Cárdenas. La temática alternativa que corre por todo el CD es la mezcla de las etnias hispana y africana en Cuba. La canción que da título al disco se sitúa en el marco de los santos afrocubanos, y Somos cubanos, escrita por el percusionista Samuel Formell y orquestada por el tecladista Boris Luna, imparte el mensaje de que "era una mezcla diferente / con mucho sabor / acompañada de la rumba y el guaguancó / dueños de la clave / y la magia del tres más dos".

Pero sin duda, el número más fascinante en este sentido es Appapas del Calabar, donde Formell describe el ritual de la sociedad religiosa secreta llamada Abakuá, con el propósito de "hablar de las cosas que la gente no sabe", incluso en Cuba. Explicando que no tiene ningún vínculo con esa sociedad, me dijo: "A mí me parece muy bonito e interesante todo el ritual y el idioma mismo, y todos tenemos aquí antecedentes de una familia negra. Tú no sabes si tienes un abuelo o un bisabuelo carabalí (el grupo africano que fundó la sociedad Abakuá en el siglo XIX)". Formell aseguró que pasó seis meses aprendiendo este ritual y el idioma secreto utilizado en él, para poder sintetizarlos en un texto de cuatro minutos y medio con acompañamiento musical.

La gira, que empezó el 3 de septiembre y terminó el 18 de octubre, incluyó varias ciudades donde la orquesta ha tocado antes y ya tiene un público confirmado (San Francisco, New York, Boston, Philadelphia, Portland, Washington D.C.). Los Van Van también participaron en dos eventos importantes: el festival Mainstage en Seattle, estado de Washington, y el prestigioso Festival de Jazz de Monterrey, California, donde tocaron a un público de 7 000 a 8 000 espectadores. "Fue una cosa impresionante -dice Formell-; nos robamos el público enseguida".

También actuaron en territorios nuevos para la música cubana: Burlington, Vermont; Lawrence, Kansas; Bloomington, Indiana; Columbus, Ohio. Según los reportajes de la prensa, la gira fue buena. El crítico de The Washington Post llegó a decir que la única excusa aceptable para perder el concierto maravilloso de Barbarito Torres y Los Van Van en esa ciudad era haber estado enyesado de pies a cabeza.

Y además, hubo "el factor Miami": "Se creó un nivel de expectativa con el concierto de Miami que dondequiera que nos hallábamos, cadenas de televisión con la que nunca habíamos hecho entrevistas -NBC, Televisión Española- además de CNN y periodistas de Argentina, Chile y muchas partes querían hablar con nosotros". "La publicidad del concierto de Miami no estaba en la mente de nadie, pero mientras más se acercaba la fecha, más se intensificaba la propaganda sobre la orquesta y se empezaba a agotar la venta de los discos... Pienso que la gira fue fantástica. No habíamos hecho una gira como ésta, ni siquiera en Europa.".

Y el concierto en Miami salió muy bien: a pesar de que la gente afuera del Miami Arena tiró botellas y gritó, Los Van Van atrajeron a cerca de 4 000 amantes de la música. Juan dice que todavía recibe comentarios positivos de personas que estuvieron en el concierto y de otras partes del mundo. Después de Miami fue Puerto Rico, donde la orquesta tiene un público entusiasta pero exigente. Tocaron en la sala Luis Muñoz Marín, con capacidad para 3 000 personas, pero había 4 000.

"El año pasado empezamos la gira en Puerto Rico, y estábamos todavía un poco fríos. Oímos que le molestó a la gente que tocamos pocas canciones, cada una por mucho tiempo. A los cubanos les gusta eso, pero a los puertorriqueños no. Esta vez preparé un concierto especial de tres horas con 18 ó 19 números. Les debíamos un buen concierto". Juan explicó que le gustaría actuar otra vez en Miami, pero en un concierto gigante con figuras importantes del mundo de la música.

"Tenemos muchos amigos artistas, quienes estarían felices de trabajar con nosotros". En todo caso, Formell siente que la controversia de Miami fue una experiencia que ocurre una vez en la vida. "Siento que ahora soy parte de la historia de Cuba. Me han dado una importancia que no han dado a ningún otro artista en esa ciudad".

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