ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Hay que ir más allá de la política de Estado y hablar de pueblos, aun cuando las voces de estos más de una vez son secuestradas Foto: Lema

Crecer, convertirse en joven, adolescente y adulto asolado por un bloqueo permanente e inclemente es una pesadilla para cualquier ser humano, por todo lo que modifica en su existencia: la paz, el sueño, muchos deseos, no pocos proyectos.

Por otra parte, el saldo sicológico del cerco del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, no puede medirse en cifras, pero se experimenta de forma cruel, fundamentalmente, al interior de los hogares.

Solo la resistencia más convencida a la ignominia, a la indignidad, pueden armar de la coraza emocional necesaria para sortear las innumerables vicisitudes que significa no disponer de energía eléctrica para preservar y cocinar los alimentos, ver la televisión, sentarse frente a una computadora; tener que apelar al carbón, a los lavados o comidas hechos durante pocas horas de la madrugada, caer enfermos sin los medicamentos necesarios…

Son días, meses, años de la vida que se agrisan, estresan y carcomen en tanto consecuencia de ese engendro malévolo, establecido como castigo a quienes no se doblegan. Un engendro cuya variante de cerco energético solo ha posibilitado la entrada de un único buque petrolero en lo que va de año.

¡Qué fuerza la de un país capaz de soportar, enfrentar y vencer ese asedio! ¡Qué fuerza la de los cubanos para resistir este vendaval genocida de asfixia que cada semana añade nuevas medidas, tan injustas, arteras y extraterritoriales como todas las anteriores!

Y, por el contrario, qué debilidad moral la de quienes intentan eludir o invisibilizar el bloqueo, supeditando el paisaje de crisis económica a la perseverancia en la adopción del modelo político.

Pierden automáticamente toda legitimidad las palabras de quienes sostienen que es una treta, un invento para ocultar la ineficiencia de un sistema, incluso a contrapelo de las declaraciones de las propias primeras figuras de la nación impulsora del bloqueo.

De no haber bloqueo, ¿por qué estaría censurándose durante más de tres décadas por la mayor parte del planeta en Naciones Unidas? ¿Por qué estará haciendo tantas cabriolas el Departamento de Estado para torcer la votación del 28 de octubre?

Pero también pierden automáticamente toda legitimidad quienes lo pasan por alto a la hora de analizar el escenario actual de nuestro país. Cuando el lector llega a la primera pantalla de cualquier texto sobre el tema y no consigue ver –ni perdida entre alguna línea– la palabra bloqueo, entonces comienza a desconfiar.

Y comienza a desconfiar, incluso más, cuando quien escribe lo hace desde la Isla. Y seguir de forma tan criminal y fratricida la directiva del verdugo nunca es buena idea; ni siquiera para quien medra o intenta medrar a costa de ello. La historia ha demostrado que no podrá disfrutar de sus treinta monedas de plata.

No es solo que exista el bloqueo –punto indiscutible, por su carácter obvio y su acción destructiva–, sino que este constituye un peso tan grande sobre un pueblo, que se convierte en carga que solo puede afrontarse por titanes de la resistencia.

Se convierte en carga solo capaz de afrontarse por la gente más rebelde del mundo, dispuesta a sortear y a ganarle a las dificultades, porque sabe que la otra alternativa entrañaría la anulación moral del país de sus próceres, del lugar donde se tejió esa bella historia de amor de tantos héroes y mártires con la soberanía de la Patria, del lugar donde vivimos y crecimos.

Sin embargo, el mayor golpe para esos que cultivan tanto odio, que solo nos ofrecen cerrazón y castigo, que pretenden bloquearnos hasta el aire, también está muy claro: no han logrado rendirnos.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.