ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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Ignacio Aroche detuvo tres de los cuatro penales en la instancia decisiva. Foto: Ricardo López Hevia

Santo Domingo.– La fiesta del hockey sobre césped cubano es total. En el mismo escenario del Parque del Este, donde hace tres años la selección varonil tuvo que conformarse con el bronce, este martes tuvieron la revancha.

En un duelo no apto para cardiacos, Cuba derrotó en la tanda de penales 2-1 a Trinidad y Tobago, tras emparejar 2-2 en los 60 minutos reglamentarios, para colgarse la medalla de oro y, de paso, completar el doblete dorado junto a la escuadra femenina.

Con este triunfo, el conjunto antillano recupera un trono centrocaribeño que dominó de forma ininterrumpida desde 1982 hasta el tropiezo de la edición anterior. Además, el resultado otorgó de manera directa el billete a los Juegos Panamericanos Lima-2027.

De los 14 jugadores que integraron la nómina en 2023, diez repitieron en Santo Domingo con la determinación de sacarse la espina clavada.

Tras las tablas durante el tiempo regular, la definición se trasladó a los penales, donde la figura del guardameta Ignacio Miguel Aroche se agigantó bajo los tres palos. Aroche, que había sufrido en carne propia los goles rivales en la cita anterior, detuvo las acometidas trinitarias con una serenidad pasmosa para permitir que el capitán Oscar Calderón ejecutara con maestría los dos cobros que sentenciaron la victoria.

El director técnico del conjunto, Yumay Oliva Alan, ponderó la fortaleza mental de sus dirigidos: «Ellos vivieron el resultado del torneo pasado y se prepararon en Cuba para enfrentar una circunstancia como esta. La efectividad del arquero fue determinante, trabajó durante meses para responder exactamente en el momento en que el equipo lo necesitara».

Por su parte, el segundo entrenador, José Ángel Gallo, dedicó el triunfo al pueblo cubano: «Estamos profundamente orgullosos de estos muchachos. Después de tantos sacrificios y de pelear en condiciones muy difíciles, lograron regalarle esta alegría a nuestra Patria».

Al término del encuentro, Oscar Calderón, autor de un gol en el tiempo reglamentario y de los dos penales decisivos –para acumular ocho tantos en el torneo–, corrió emocionado por la cancha abrazando a sus compañeros.

«Llegamos con el enfoque de superar las adversidades y trabajar en colectivo. Mi objetivo era igualar las ocho anotaciones de 2023 y se dio. Pero lo más importante era recuperar el oro y asegurar el boleto a Lima-2027, algo que se nos había quedado pendiente.

«En este instante de tanta satisfacción pienso en mi madre, en mis abuelos, que ya no están, pero me guían, y en toda mi familia que ha sido un sostén fundamental», confesó el goleador.

Entretanto, el héroe de la portería, Ignacio Aroche, no ocultó la emoción de devolver el honor al apellido familiar: «En 2023 me quedé con el dolor de no evitar la derrota, pero esta vez vinimos, no a jugar la final, sino a ganarla. El partido fue extremadamente duro, pero mantuve la calma porque sabía que me había preparado para esto. El deporte es una fiesta y hay que disfrutarlo para ser mejor», expresó el guardameta.

Le dedicó el título a sus progenitores: «Pienso mucho en mi mamá Josefina y en mi padre, Eduardo Aroche, quien fue una gloria de este deporte. Para mí es un honor inmenso volver a colocar el apellido Aroche en la cima de los Juegos Centroamericanos y del Caribe».

Con Cuba en los más alto del podio en uno y otro sexo, el hockey sobre césped se despide Santo Domingo-2026 con una de las actuaciones más limpias, sacrificadas y gloriosas de toda la delegación antillana.

Foto: Ricardo López Hevia
Foto: Ricardo López Hevia
Foto: Ricardo López Hevia
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