Santo Domingo.– El Estadio Olímpico Félix Sánchez acoge por estos días las emociones del llamado Deporte Rey centroamericano. En las dos primeras jornadas de competencia la selección nacional de atletismo anda por una cosecha de tres medallas de oro, cuatro de plata y tres de bronce, arranque aderezado con dos récords nacionales.
La tercera presea dorada para la comitiva de la Isla llegó este martes desde el cajón de saltos, gracias a la potencia del juvenil Jorge Hodelín. En una demostración de estabilidad y gran forma deportiva, el especialista en la longitud liquidó la competencia desde su tercer intento al clavar los picos en unos suficientes 8,23 metros, marca inaccesible para el resto de los competidores.
Para ratificar que su registro no fue obra de la casualidad, Hodelín, un atleta en vertiginosa progresión deportiva, en el cuarto salto se estiró hasta 8,21 m, sellando una victoria categórica, pues los demás concursantes no se acercaron a la barrera de los ocho metros. Al término de la competencia, el espirituano no transitó por la zona mixta.

La víspera, en el cajón del triple salto para damas, la campeona mundial Leyanis Pérez y su coterránea Liadagmis Povea, cuarta en la final olímpica de París, regalaron el primer uno-dos para la delegación en Santo Domingo-2026.
Leyanis abrió con 14,78, registro suficiente para llevarse la medalla de oro. A pesar de las constantes interrupciones por actos de premiación que afectaron el ritmo del evento, la pinareña manejó la situación con la serenidad de las grandes campeonas.
«Mi objetivo era lograr una buena marca, pero la propia competencia fue cayendo en algunas irregularidades, como pausas largas que no favorecían la concentración. No es que esté orgullosa o conforme con el registro, pero era un salto ganador. Consulté con mi entrenador y me dijo que no nos exigiéramos al máximo en los últimos tres intentos si no había peligro», confesó la abanderada.
Descartó que la responsabilidad de portar la enseña nacional le generara tensión. «El que lleva la bandera siempre quiere cumplir y yo estoy orgullosa de defender este honor en el cajón de salto. Todavía estamos empezando la temporada y lo mejor está por venir».
Por su parte, la siempre competitiva Liadagmis fue ajustando su rutina de menos a más hasta estirarse en su última oportunidad hasta los 14,71, a solo siete centímetros de su compañera de equipo.
Povea aprovechó la oportunidad para despejar cualquier mito sobre la convivencia entre ambas estrellas: «Ya nada ni nadie me mete presión. Son muchos años en el alto nivel y ahora controlo perfectamente ese estado. Es falso que Leyanis y yo nos llevemos mal; somos compañeras, cada una con su estilo, su forma de competir y la rivalidad en la pista».

Otra historia conmovedora de la jornada de apertura del atletismo dentro del estadio la escribió la guantanamera Anisleidis Ochoa, ganadora del primer oro del atletismo cubano en estos Juegos al dominar la final de los 5 000 metros planos con tiempo de 16:57.67 minutos.
La historia de Ochoa es la de un regreso milagroso. Tras abandonar la práctica activa por la falsa creencia de que las pruebas de fondo carecían de perspectiva en Cuba, fue rescatada por el entrenador Rafael MacBeath mediante un proyecto enfocado en reincorporar talentos olvidados. El empujón definitivo vino del amor de su madre, Odalmis, quien la convenció de volver a la pista.
En una carrera tácticamente lenta, la guantanamera flotó en el pelotón tras la venezolana Edymar Brea hasta que, a falta de 200 metros para el final, desató una aceleración que dejó sin respuesta a sus adversarias. Al término de la prueba, Anisleidis mostró sus zapatillas de competencia, donde se leía una frase escrita a mano: «Te amo, mamá».
La fondista reveló emocionada: «Si no fuera por mi madre, no estaríamos hablando aquí ni Cuba disfrutara esta victoria. Ella me dijo que probara de nuevo y le hice caso». Ahora apunta a las finales de los 3 000 con obstáculos y los 1 500 metros, esta última donde compartirá pista con la favorita Daily Cooper. «Los 1 500 me motivan muchísimo, es una prueba de tanta adrenalina que enamora».
Su preparador MacBeath no ocultó el orgullo por el dividendo de su proyecto: «Trajimos atletas fuera del equipo nacional. Fue un viaje desde Guantánamo hasta lo más alto del podio centrocaribeño».
La brillante actuación del atletismo en estas primeras carteleras se complementó con las medallas de plata de Juan Carley Vázquez en la impulsión de la bala, Luis Enrique Zayas en el salto de altura y el relevo mixto 4x100 metros, con récord nacional incluido.
También sumaron preseas de bronce Yaritza Martínez en el lanzamiento del martillo, la posta larga del 4x400 mixto con otra plusmarca nacional y la velocista Yarima García en los 100 metros planos, esta última tras superar años aciagos de lesiones e inestabilidad en el entrenamiento. Con tres fechas por delante, sabemos que al atletismo cubano le quedan varias alegrías por regalar.







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