Santo Domingo.– Cuando la portera cubana Yurismailis García estiró la guanteleta y desvió el cuarto disparo de la tanda de penales ante México, el tiempo pareció congelarse sobre la cancha sintética del Parque del Este. Un segundo después, la pizarra selló el 2-0 definitivo tras un tenso 0-0 en el tiempo reglamentario.
Cuba fue, otra vez, campeona del hockey sobre césped femenino, pero lo que sobrevino a la victoria no fue la habitual carrera desbocada de júbilo.
Las jugadoras cayeron de rodillas, se abrazaron a su entrenadora Mileisis Argentel y rompieron en un llanto profundo, casi agónico. Quienes observaban desde la tribuna se preguntaban por qué lloraban tanto aquellas mujeres que acababan de firmar un torneo perfecto: cuatro victorias y un empate en cinco salidas, con un solo gol encajado.
Para entender la magnitud de este oro hay que viajar meses atrás, a la Escuela Nacional de Hockey Antonio Maceo, en Santiago de las Vegas. Allí, estas mujeres entrenaron sobre una cancha seca y abrasadora, cuyo sistema de regadío llevaba tiempo colapsado. Jugar sobre ese terreno duro era un castigo para las articulaciones, pero rendirse no está en los planes de un cubano.
Entonces las jugadoras hicieron un pacto con el clima. Cuando las nubes se cerraban sobre La Habana y el aguacero caía con furia, las hockeístas corrían al terreno. Si llovía a las ocho de la noche, allí estaban, aprovechando la humedad que el cielo les regalaba. Si la llovizna sorprendía de madrugada, interrumpían el sueño y salían a entrenar a primera hora, a veces sin haber probado bocado.
La crisis energética también se ensañó con su preparación. Ante el sofocante calor nocturno y la falta de electricidad en sus habitaciones, las atletas debieron dormir durante semanas en los pasillos y sobre las gradas de la instalación, tirando colchones en el piso para buscar el fresco de la noche. Y al despuntar el alba, de pie otra vez, a correr con el bastón en la mano.
Por si fuera poco, la delegación llegó a Santo Domingo sin el calzado especializado para césped sintético. Esas botas con las que marcaron la diferencia en Santo Domingo las recibieron recién después de haber jugado su primer partido del torneo.
En medio de ese vendaval de carencias, la directora técnica Argentel entendió que no podía exigir heroicidades desde la distancia. Ocho meses antes de los Juegos armó sus maletas y se mudó a la Escuela de Hockey junto a su pareja y su pequeña hija de ocho años.
Mileisis decidió convivir con sus jugadoras, sufrir los mismos apagones, dormir bajo las mismas limitaciones y mirar a los ojos a sus muchachas cada mañana para repetirles una sola idea: «Hay que seguir, hay que crecerse».
Tras la amarga medalla de plata en San Salvador 2023 –donde México las venció precisamente en penales–, la entrenadora corrigió cada fallo del pasado. De aquel equipo solo repetían siete jugadoras, el resto eran debutantes absolutas en citas multideportivas.
En el banquillo la veterana Yadira Puente (45 años) empujó como una madre a las más jóvenes, celebrando su cuarto título centrocaribeño. A su lado, Aglays Serrano (47 años) ingresó en los minutos finales del choque para congelar la bola y aportar la cordura que exigía el nerviosismo del 0-0.
Y cuando llegó la ruleta rusa de los penales, emergió la figura gigante de la portera. La guardameta detuvo los cuatro cobros de las mexicanas con una frialdad pasmosa, permitiendo que Yuraima Vera y Sunaylis Nikle ejecutaran con maestría sus disparos para sellar el 2-0.
«Fueron muchas horas de sacrificio, de entrega. Lo bueno de un técnico es saber corregir los errores del pasado y hoy la efectividad estuvo de nuestro lado. Yurismailis es inmensa, la mejor de Centroamérica», expresó emocionada Mileisis, quien dedicó la victoria a su pequeña hija.
Las lágrimas que mojaron la bandera cubana durante la vuelta olímpica no eran de dolor; eran la liberación de un equipo que transformó la escasez en el oro centroamericano. No es casualidad que las máximas autoridades del deporte cubano las hayan calificado como «las Marianas de estos Juegos».
Es la sexta corona histórica para el hockey femenino en estas lides y además les otorgó el billete directo a los Juegos Panamericanos de Lima-2027. Al verlas cantar el himno nacional en el podio de Santo Domingo, uno comprende la grandeza propia del cubano.






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