ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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Yonat Véliz dominó por 1-0 al colombiano Carlos González en la final. Foto: enviado especial, Ricardo López Hevia,

Santo Domingo.–El 19 de julio el teléfono de Yonat Véliz sonó con una noticia que cambiaría el rumbo de su carrera. El campeón olímpico y referente de los 67 kilogramos en la lucha clásica cubana, Luis Orta, se enfermó a última hora y dejó un vacío imprevisto.

Le indicaron al joven pinareño de 24 años que hiciera las maletas de inmediato para asumir el reto en los xxv Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo-2026.

Véliz no solo abordó el avión; se subió al colchón del Pabellón de Combate en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte con la responsabilidad de preservar un pronóstico dorado. Pese a competir por debajo del peso de la división y dar ventaja a sus rivales, el vueltabajero completó una faena impecable que culminó con una cerrada victoria de 2-1 en la final ante el representante de Colombia Carlos González.

–Yonat, te dieron la noticia de sustituir, nada menos, que a un campeón olímpico como Luis Orta, a escasos días del debut. ¿Cómo procesaste esa llamada de urgencia?

–Me tomó totalmente por sorpresa, pero me puse contento porque sabía que era una oportunidad grande y hay que salir a buscar los resultados. Aclaro algo muy importante: jamás deseé que a mi compañero Orta le pasara algo malo. Lo admiro y le agradezco muchísimo. Cuando me informaron de su enfermedad le transmití mi pesar, pero esto es deporte. Me dije: «Se dio esta oportunidad y tengo que aprovecharla». En el equipo sabíamos que los 67 kilogramos tenían que aportar el oro al medallero de Cuba, y así fue.

–¿Llegaste a conversar con Orta antes de salir a combatir?

–Sí, hablé con él hace unos días cuando me dieron la noticia y volví a hablar antes de la competencia. Me dio toda su confianza, me aconsejó sobre cómo encarar los combates y me transmitió la seguridad de que podía ganar esta medalla. Sentir su respaldo me quitó peso de encima.

–¿Cómo suples la desventaja física de peso en la división?

–Llevo compitiendo así desde que era un muchacho, para mí no es nada nuevo. Lo suplo con técnica, con velocidad y con inteligencia. Sé que los rivales van a ser más fuertes físicamente, pero cuando estoy sobre el colchón me enfoco en lo que me toca.

–¿Cuál fue el combate más exigente del torneo?

–Sin duda, la final. El colombiano es un gladiador fuerte, con talento, que me exigió al máximo. En semifinales contra el guatemalteco José Varela también tuve que trabajar, pero reservé fuerzas para llegar firme a la discusión del título. En esa pelea aproveché un fallo del rival para marcarle la técnica de pase atrás, saqué los dos puntos, me defendí abajo y logré aguantar la ventaja hasta el silbatazo final.

«Le agradezco enormemente a mis entrenadores en Panamá y las gestiones de la Federación que facilitaron el pasaje y los boletos de avión a última hora desde allí para que yo pudiera estar aquí. Sin esa ayuda no habría podido competir».

–Ya eras campeón panamericano júnior en Cali-Valle 2021 y ahora logras tu primer gran título centrocaribeño de mayores. Sin embargo, en Cuba sigues figurando detrás de Orta en la división. ¿Cómo asumes ese rol y qué proyectas para el futuro?

–Me siento muy orgulloso de este resultado, porque demuestra que sí puedo salir adelante y responderle a la selección cubana. No he pensado en cambiar de categoría, los

67 kg son mi división; bajar me cuesta un poco y subir es difícil. Sé que mientras Orta esté activo sigo como la segunda figura; pero, según me den la oportunidad de representar a Cuba, voy a aprovecharla. Mi objetivo final es ser medallista olímpico y ganar todos los títulos posibles en la lucha.

–Al momento de subir a lo más alto del podio, ¿en quiénes pensaste?

–Esta medalla es para el pueblo de Cuba, para mi familia en Pinar del Río que tanto se ha sacrificado por mí, para mi pareja que me acompañó hoy aquí, para mis entrenadores y para mis compañeros de equipo. Ellos son los que en cada entrenamiento me exigen al máximo, los que me dicen qué está bien y qué está mal. Este triunfo es de todos ellos.

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