ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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Ricardo Delgado venció en la Carrera por Puntos para concretar la remontada en el Ómnium. Foto: Guillermo Rodríguez Hidalgo-Gato

Santo Domingo.– En la geometría perfecta de un velódromo, donde la velocidad aturde y las piernas arden tras horas de desgaste, las matemáticas del ciclismo de pista suelen ser frías e inexorables.

Pero en la tarde de este miércoles, en el óvalo del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, el espirituano Ricardo Delgado rompió la lógica y escribió una de las páginas más sorprendentes de la delegación cubana en estos Juegos Centroamericanos y del Caribe.

El Ómnium es el maratón del ciclismo en la pista. Lo conforman cuatro pruebas extremas —Scratch, Tempo, Eliminación y Carrera por Puntos— diseñadas para aplastar la resistencia del atleta más preparado.

Delgado había iniciado el día con pie firme al adueñarse de la segunda casilla en el Scratch. Sin embargo, un resbalón táctico en el Tempo (donde finalizó sexto) y un discreto quinto puesto en la Eliminación parecieron sepultar sus aspiraciones.

Al momento de llamar a la línea de partida para la prueba decisiva, la Carrera por Puntos, la pizarra marcaba una distancia que lucía insalvable.

El propio pedalista antillano no oculta la desazón de esos minutos previos: «Pensé que no tenía la menor opción de medalla, que ni siquiera alcanzaría a meterme entre los cinco primeros. Cuando vi que me habían sacado ventaja, me vi fuera».

En las grandes crisis emergen las mentes serenas. En la esquina del velódromo, su entrenador Giancarlo Valentín leyó la desesperada tabla de posiciones y entendió que la única vía hacia el podio exigía un acto de fe y valentía. Le propuso a su alumno un giro radical: abandonar la especulación y lanzarse al ataque desesperado para doblar al pelotón.

«Mi entrenador me enseñó una estrategia nueva. La indicación fue salir a buscar vueltas de ventaja, arriesgarlo todo», relató Delgado.

Lo que vino después fue una exhibición de coraje y potencia. Con el pulso desbocado, el cubano saltó del grupo, cazó la fuga y logró la proeza de sacarle dos vueltas completas a los favoritos.

Esos dos giros le otorgaron 40 puntos dorados de bonificación que dinamitaron la clasificación general, catapultándolo directamente a la cima de la prueba final con 35 puntos acumulados y un total de 135 unidades.

Cuando la sirena decretó el fin del evento, la pizarra confirmó el milagro: medalla de plata para Cuba, a tan solo cinco unidades del mexicano Ricardo Peña (140), quien debió emplearse a fondo para sostener el oro, y dejando con el bronce al trinitario Akil Campbell (132).

Esta presea de plata no es fruto del azar. Para entender la solidez de Delgado sobre la pista de 333 metros –una superficie a la que debió adaptarse rápido tras no competir con frecuencia en trazados de esa dimensión– hay que remontarse a una intensa preparación previa de tres meses en España.

«Esa estancia en Europa fue determinante», reconoció el ciclista, expresando su gratitud al director del equipo por brindarle las herramientas técnicas. Pero la fuerza mental también vino del aliento a la distancia.

En los momentos de reflexión tras la victoria, Delgado no dudó en mencionar el apoyo constante de su familia en Cabaiguán, el impulso de su primo y colega Leandro Marcos, y la felicitación casi inmediata de Arlenis Sierra, la gran referente del pedalismo cubano.

También dedicó palabras a su compañera de equipo Marlies Mejías: «Es un ejemplo para todos nosotros. Sus consejos y su empuje en estos Juegos nos demostraron que el ciclismo masculino también tiene la calidad para subir al podio internacional», apuntó.

Lo más impresionante de esta faena es que el Ómnium no figuraba como la prueba principal en el mapa de Delgado para Santo Domingo-2026. La medalla de plata cayó como una grata sorpresa que inyecta una dosis masiva de moral para los compromisos venideros, donde buscará asaltar la carretera y la pista en la modalidad de Madison, haciendo pareja con Amed Marcos.

«Se lo dedico a mi familia, al pueblo espirituano, a la gente de Cabaiguán que no despega la mirada de la pantalla y a toda Cuba. Mañana salimos con todo de nuevo, a pelear por otra medalla», sentenció el subcampeón centrocaribeño antes de subir al estrado, aún con la respiración entrecortada y la sonrisa intacta del cazador que supo arriesgarlo todo en la última vuelta.

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