Santo Domingo.– En el velódromo del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte Marlies Mejías se convirtió en multimedallista de esta cita centroamericana. En una prueba tan exigente como el Ómnium, la pedalista cubana conquistó la medalla de plata consolidándose como la gran figura del ciclismo antillano.
Mejías cerró su actuación con un acumulado de 158 puntos tras firmar una tarjeta muy pareja: 38 unidades en el Scratch, 38 en la carrera Tempo, 40 en la Eliminación y 42 en la decisiva Carrera por Puntos. La medalla de oro correspondió a la mexicana y campeona del orbe Yareli Acevedo, quien impuso su ritmo para liderar con 179 puntos, mientras el bronce fue a manos de la colombiana Lina Hernández (148).
Con este resultado, la finalista olímpica artemiseña se convirtió en la única representante del ciclismo de pista cubano en subir al podio de premiaciones en la capital dominicana, sumando esta presea de plata al título que había obtenido jornadas atrás en la contrarreloj individual de ruta.
Fiel a su nivel de autoexigencia, Marlies atendió a la prensa acreditada al término de la competencia sin paños tibios. Aunque celebró mantenerse en la élite regional, no ocultó el desencanto por haber cedido el lugar de honor en el sprint decisivo de la carrera por puntos.
«Fue un cálculo mal hecho. Quisimos esperar para luego seguir esprinteando, pero ella se aprovechó de ese momento, salió y ya no pude seguirla», explicó con absoluta transparencia sobre el ataque en el que Acevedo logró sacar una vuelta de ventaja que sentenció el evento. «No quedo satisfecha porque mi intención siempre es ganar, pero el deporte es así».
La adaptación al óvalo dominicano también representó un desafío adicional para la cubana. La pista de 333 metros de la instalación difiere de los trazados de 250 metros a los que Mejías está habituada en el circuito internacional.
«Hacía años no competía en una pista de 333 metros. Cogerle el tiempo y la habilidad cuesta; creo que lo hicimos bastante bien, considerando que no tuvimos entrenamiento previo en un velódromo de estas dimensiones», apuntó.
Pese a la tensión de la competencia, la subcampeona centrocaribeña dedicó un momento para bromear sobre cómo se vive su actuación desde la Isla, especialmente por parte de sus seres queridos.
«Mi mamá debe estar dando gritos enojada en la casa, diciendo: "ay, ¿por qué perdió?", pero espero que todos en Cuba disfruten esta medalla. El apoyo de mi gente siempre es el motor para seguir», comentó con una sonrisa.




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