No hay peor ciego que el que no quiere ver (+ Video)

Autor: Ventura de Jesús 9 de agosto de 2021 23:08:23


Un importante diario online en información deportiva obvió a Cuba del medallero correspondiente al 6 de agosto.

La popular frase No hay peor ciego que el que no quiere ver sirve para recordarnos que es imposible convencer a alguien de aquello que no quiere percibir o aceptar.

Únicamente así puede uno explicarse cómo, mientras tantos quedaron fascinados por la actuación de los cubanos en Tokio, otros ni siquiera los vieron competir, y mucho menos tuvieron la decencia de reconocer sus triunfos.

La admiración por el desempeño de los antillanos tuvo una expresión clara cuando el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, decidió, en gesto de reconocimiento, encontrarse con Fernando Dayán Jorge y Serguey Torres, campeones olímpicos en la canoa biplaza a mil metros.

Sin embargo, nadie ha entendido muy bien cómo fue que un importante diario online en información deportiva obvió a Cuba del medallero correspondiente al 6 de agosto, cuando ya para entonces la Mayor de las Antillas consolidaba su puesto entre los primeros 20 países.

Tal vez fue un error por distracción, aunque curiosamente dicho medio hizo notar a naciones como Colombia, República Dominicana, Argentina y México, ubicados en ese momento entre el lugar 64 y el 80 del medallero. Había que estar ciego para no ver lo que, claramente, estaba a la vista de todos.

La conquista de siete medallas de oro, tres de plata y cinco de bronce, que sumaron 15, colocaron a Cuba en el lugar 14 por países y permitieron celebrar su mejor ubicación en los últimos 13 años, dejando detrás las de Beijing-2008 (3-10-17), Londres-2012 (5-3-7) y Río de Janeiro-2016 (5-2-4). La Isla solo estuvo antecedida por países ricos, y ninguno con problemas económicos ni bloqueado. Simplemente, algunos prefieren cerrar los ojos ante esa realidad.

Al parecer, tampoco fue del agrado de algunos que apareciera en el cuarto escaño en el continente, por detrás de Estados Unidos, Canadá y Brasil, y en el puesto número dos de América Latina y el Caribe, con la misma cantidad de oro que el gigante sudamericano, que excede los 200 millones de habitantes.

Otra cosa delante de sus narices que no quisieron ver: por detrás quedaron países desarrollados o en desarrollo, como Corea del Sur, Noruega, España, Suecia, Dinamarca, Bélgica, Turquía, Grecia, República Checa y Portugal, entre otros.

En el recuento ingrato tiene cabida, además, la ceguera del juez australiano de boxeo, Maksim Sulejman, expulsado de la cita porque siempre, casi por casualidad, votó en contra de los púgiles cubanos, no pocas veces en pleitos en los que los nuestros sacaban una ventaja más que evidente. La delegación antillana presentó argumentos convincentes y el malsano árbitro tuvo que abandonar los Juegos.

En el polo opuesto de esos sentimientos minados, nuestros atletas suscitaron respeto y afecto en muchas regiones del planeta, incluida la capital nipona, y de manera muy especial generaron gran regocijo en su pueblo que, complacido, los vitoreó este lunes a su llegada a la Patria.

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