
Iván Silva, el mejor judoca del equipo masculino de los últimos años, dijo adiós en su debut en los Juegos Olímpicos de Tokio.
Silva era fuerte candidato a estar entre los ocho primeros de los 90 kg, incluso entre los medallistas, si bien esta es de las divisiones más parejas en el deporte del ippon.
Su rival, el turco Mihael Zgank, era de temer, no solo por ocupar el lugar 14 en el ranking mundial (por debajo del cubano), sino por los resultados en la recta final del proceso clasificatorio: quinto en el Torneo de Maestros de Doha, en el Grand Slam de Antalya y el Campeonato Europeo.
El matancero arrancó activo en el ataque, en tanto Zgank intentó hacer valer la técnica de sacrificio, aunque sin éxito. El tiempo reglamentario concluyó con amonestación para Silva por falso ataque.
Para el tiempo de oro, ambos recibieron un shido, Silva por pasividad y Zgank por falso ataque. El turco volvió sacrificarse y logró anotarse punto por waza-ari.
Su temprana despedida supuso una sorpresa, en un torneo de judo que hasta su quinta jornada había sido fiel a los pronósticos de los expertos. Sin embargo, la derrota del cubano no fue la única, pues el español Nikoloz Sherazadishvili, número uno del orbe, cedió ante el ruso Mikhail Igolnikov en cuartos de final, por ippon con técnica de estrangulación.
La próxima en subir al tatami por Cuba será Kaliema Antomarchi en -78 kg, quien al igual que la francesa Madeleine Malonga, quedó bye en la primera ronda.