La primera carrera fue por Zeus (+Video)

Autor: Oscar Sánchez Serra, enviado especial 9 de abril de 2021 23:04:30


Cronos, según la tradición helena, fue el primer dios venerado, en el monte del mismo nombre. Poco después del año 200 antes de Cristo (A. C.), su hijo Zeus –padre de dioses y hombres–, poderoso, terrible, justiciero, pero también bondadoso y paternal, convocaba al valle de Olimpia, en la base de aquel promontorio, a los peregrinos de toda la antigua Grecia, quienes les rendían culto y ofrecían sacrificios. En una gran pira inmolaban los presentes, pero como encenderla suponía una distinción especial, las disputas por prenderla eran de armas tomar.

Narra Walter Umminger, autor de Héroes dioses superhombres, que se decidió que los devotos se ubicaran a una distancia prudencial del sitio, y a una voz de salida, se lanzaban a una carrera hacia un sacerdote que sostenía una antorcha. El primero en llegar era premiado con el encendido. Al decir de Conrado Durantez, presidente fundador de la Asociación Panibérica de Academias Olímpicas, «este fue, en su aspecto sencillo y esquemático, el origen de los Juegos de Olimpia (Juegos Olímpicos Antiguos), impregnados en su esencia de una atmósfera de conmovedora sencillez», y es el lejano prólogo de los actuales Juegos.

El ritual también dio origen a la carrera del estadio, sobre 192,27 metros, que durante las primeras ediciones de esas pioneras citas resultó la única competencia. La historia recoge a Corebos de Elida, como el primer campeón olímpico, en el año 776 A. C., fecha que no solo trascendió en lo deportivo, sino porque a partir de ese momento regiría un sistema de calendario en Grecia, que medía el tiempo por olimpiadas, es decir, por periodos de cuatro años.

Tal significación es descrita por Pierre Louys, en un artículo en L´Auto: «Mientras los romanos consideraron como su primer año la fundación de Roma, los cristianos el del nacimiento de Cristo, los musulmanes el del origen del Islam y los revolucionarios el de la proclamación de la República, los griegos comenzaron a contar a partir del día en que los sacerdotes de Olimpia hicieron grabar el nombre de Corebos en las planchas de la gloria. Ya no saben en qué año conquistaron Troya, ni cuándo vencieron a los atridas, ni en qué siglo vivió Hornero, pero escriben en mármol blanco y nos transmiten la victoria de Corebos sobre 192,27 metros. Y es que los Juegos Olímpicos eran para los griegos una solemnidad como nosotros no podemos encontrar hoy en día equivalente similar».

Aquellos Juegos duraron 1 168 años, sin suspensión por contiendas bélicas, aun cuando aquel fue un periodo de vasta confrontación entre las ciudades Estado griegas, pues una tregua sagrada (Ekekcheiria) los protegía. A la carrera del estadio se sumaron el pugilato (boxeo de hoy), pancracio (tipo de lucha), pentatlón, carreras de carros tirados por caballos, y el hoplita, carrera con armas militares, todo en cinco días, con ceremonias de culto o inaugurales y día final de premiación y banquete a los participantes. Cualquier semejanza con la actualidad no es pura coincidencia.

Para competir había que entrenar diez meses, y 30 días antes concentrarse en Elis, a 50 kilómetros de Olimpia, para que los jueces (hellanodicas) certificaran los niveles físicos y técnicos, algo similar a las clasificatorias de hoy; como en el presente, en juramento, se comprometían a respetar las reglas y a los jueces.

La llegada del imperio romano comenzó a flagelar los Juegos, y en el 393 D. C., el ferviente cristianismo del emperador Tedosio i persiguió cualquier práctica considerada pagana. En Olimpia se rendía culto y se exaltaba la perfección física, por lo que un edicto suyo incluyó su prohibición. Habría que esperar 1 503 años para que un francés, de alma griega, los hiciera regresar.

Comentarios

JOSE dijo:

1
10 de abril de 2021
18:15:49

Que historia tan interesante sobre las olimpiadas. Me encantó leer el artículo.