Ocupan los primeros puestos entre las causas de muerte, y no solo serán los principales motivos de discapacidad del mundo en el 2020, sino que también se convertirán en los problemas más costosos afrontados por los sistemas de atención de salud, si es que ya no lo son.
Desde el punto de vista de salud y económico se erigen como amenaza para cualquier país del mundo, por lo cual Cuba no escapa a este contexto y no resulta ocioso volver sobre lo que numerosos expertos consideran uno de los más grandes desafíos del siglo XXI.
Así lo corroboró el segundo informe sobre la situación mundial de las enfermedades no transmisibles (ENT) del año 2014, presentado por la Organización Mundial de la Salud (OMS); documento que expone además las nueve metas mundiales relativas a las enfermedades no transmisibles y acierta al concluir que enfrentar el gran reto que estas dolencias suponen para la salud pública es una responsabilidad compartida.
En ese sentido, el Plan de acción mundial de la OMS para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles 2013-2020 incluye nueve metas mundiales de aplicación voluntaria y un marco mundial de vigilancia que ponen de relieve la importancia de que los países otorguen carácter prioritario a las intervenciones destinadas a reducir el uso nocivo del alcohol, la actividad física insuficiente, la ingesta de sal o sodio, el consumo de tabaco y la hipertensión; detener el aumento de la obesidad y la diabetes, y mejorar la cobertura del tratamiento para prevenir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares y el acceso a tecnologías básicas y medicamentos.
La mayoría de las muertes por ENT son prevenibles, y ello es lo más desconcertante, en tanto muestra cuánto pudiese hacerse todavía. “De los 38 millones de muertes por enfermedades no transmisibles registradas en el 2012, más del 40 % de ellas (16 millones) fueron muertes prematuras ocurridas antes de los 70 años de edad”, refiere el informe.
Para la OMS, si bien los cambios de comportamiento individuales son importantes para hacer frente a las ENT, es fundamental que las más altas instancias de gobierno ejerzan su liderazgo, que se formulen políticas con la participación de todos los departamentos gubernamentales y que se avance hacia la cobertura sanitaria universal.
Por su parte, el doctor Oleg Chestnov, subdirector general de las enfermedades no transmisibles y salud mental de la OMS subrayó que “las consecuencias humanas, sociales y económicas de las ENT se dejan sentir en todos los países pero son particularmente devastadoras en las poblaciones pobres y vulnerables. Reducir la carga mundial de ENT es una prioridad absoluta y una condición necesaria para un desarrollo sostenible”.
Los datos expuestos en el texto hablan por sí mismos. En el 2012, por ejemplo, podía atribuirse al consumo de alcohol, según las estimaciones, un 5,9 % (3,3 millones) de todas las defunciones a nivel mundial y la pérdida de 5,1 años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD). Más de la mitad de esas muertes fueron resultado de ENT.
La OMS advierte que el consumo excesivo de sodio en la dieta se ha asociado al aumento del riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares. A nivel mundial, 1,65 millones de defunciones anuales por causas cardiovasculares se han atribuido a una ingesta de sodio excesiva. “Las estimaciones actuales indican que la ingesta media mundial de sal es del orden de 10 g diarios (3,95 g/día de sodio); en tanto la OMS recomienda una reducción de la ingesta de sal de menos de 5 g/día (2 g/día de sodio) para reducir la presión arterial y el riesgo de cardiopatía coronaria y accidente cerebrovascular.

Al respecto, el texto menciona que la fuente principal de sal en muchos países son los alimentos elaborados y las comidas precocinadas, mientras que en otros es importante la sal añadida durante la preparación de los alimentos en el hogar y en la mesa.
Respecto al consumo del tabaco, el informe refleja que se estiman mueren actualmente un aproximado de seis millones de personas por esta causa, incluidas más de 600 000 debido a la exposición al humo ajeno. En Cuba, en el año 2014 el consumo per cápita en la población cubana de 15 años y más, fue de 1 527 cigarrillos. Esta cifra equivale a que cada cubano en esas edades fumó 4,24 cigarrillos diarios, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud Pública.
No es menos el costo que acarrea la hipertensión arterial, que según la OMS ha causado 9,4 millones de fallecimientos y el 7 % de la carga de morbilidad —expresada en años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD)— en el 2010. “Si no se controla, la hipertensión puede provocar accidentes cerebrovasculares, infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca, demencia, insuficiencia renal y ceguera”.
La prevalencia mundial de la hipertensión (definida como presión arterial sistólica y/o diastólica igual o superior a 140/90 mm Hg) en adultos de 18 años o más fue de un 22 % en el 2014. En nuestro país, las estadísticas sanitarias oficiales reflejan que este es un problema de salud que afecta a un tercio de la población adulta. Alrededor de un 30 % de la población mayor de 14 años es hipertensa conocida, y se aprecia que después de los 50 años casi el 50 % puede padecerla.
“La obesidad aumenta la probabilidad de diabetes, hipertensión, cardiopatía coronaria, accidente cerebrovascular y ciertos tipos de cáncer. En el 2014, el 10 % de los hombres y el 14 % de las mujeres de 18 años o más eran obesos. Más de 42 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso en el 2013”, señala en otro momento el informe, que sitúa la prevalencia mundial de la diabetes en el 2014 en un 10 %.
Asimismo, las enfermedades cardiovasculares fueron la causa principal de defunción por ENT en el 2012 y responsables de 17,5 millones de fallecimientos, o el 46 % de las muertes por ENT. De estas muertes, se estima que 7,4 millones se debieron a ataques cardíacos (cardiopatía isquémica) y 6,7 millones a accidentes cerebrovasculares.
Las repercusiones sanitarias y económicas de la epidemia de ENT son razón suficiente para tomar conciencia de la necesidad de desarrollar políticas costoeficaces que favorezcan el cambio de estilos de vida hacia modos más saludables. “Es una ingente tarea cargada de desafíos”.










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Miguel Angel dijo:
1
22 de febrero de 2016
10:02:01
Dr. José Luis Aparicio Suárez dijo:
2
2 de marzo de 2016
04:42:31
Ricardo dijo:
3
2 de septiembre de 2018
19:21:25
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