Mi amigo y colega de profesión, Duanys Hernández, tiene que haber gozado muchísimo el triunfo de Azucareros; no tanto por haber nacido en Villa Clara sino por lo enfático que ha sido en que ese equipo le haría una gran resistencia a Las Tunas, el campeón defensor de la pelota cubana.
Como él, no voy a decir que es favorito para imponerse a los Leñadores en su serie de play off de cuartos de final, pero la demostración de ayer, en el mismísimo «Bosque Encantando», fue de autoridad. Batearon como lo hacen sus rivales y en la lomita la combinación del zurdo Darío Sarduy y Alain Sánchez congeló las cortantes hachas tuneras.
Un equipo inspirado, como el villaclareño, que se pasó más de diez días jugando play off para llegar hasta aquí, es muy peligroso. Acaba de ganar su décimo juego consecutivo, y el tercero de esa misma forma al elenco que la mayoría damos campeón. Moraleja: en la postemporada no hay enemigo pequeño.
También por la motivación pasa la historia vivida ayer en Mayabeque, que le empató el cotejo a Industriales. Desde la lomita, los hermanos Bermúdez volvieron a ser noticia: son los primeros con esa relación filial que se unen para triunfar en un partido de play off. José Ignacio lo ganó y Héctor lo salvó.
En el pasado campeonato Panamericano Sub-23, José Ignacio nos contó que el 5 de junio de 2023, en un doble juego frente a Villa Clara, los dos vencieron en una misma jornada, lo que igualó lo hecho por los pinareños Emilio y Vicente Salgado en 1968.
«Mi hermano ha sido mi inspiración. Me gustaba verlo jugar, pero cuando llegué al quipo Mayabeque él ya no estaba, entonces fui yo quien lo compulsó a que regresara y lo hizo, aunque ya no pudo usar su número 98, porque le prometí que cuando vistiera ese uniforme llevaría esos dígitos para que siempre estuviera presente».









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