Cuando se piensa en Rusia, enseguida viene a la mente la imagen de la Catedral de San Basilio (Templo de la Intercesión). Y la mayoría, aunque algunos no la conozcan de nombre, reconoce su peculiar estilo de colores, cual una tarta extravagante, coronada por hermosas cúpulas en forma de bulbo.
A pesar de que es extremadamente popular, no es la sede del Patriarca Ortodoxo de Moscú ni la catedral principal de la capital rusa. Pero, sin dudas, es todo un emblema de este país, que cumplió 465 años de existencia el 12 de julio.
Construida entre 1555 y 1561 por orden del zar Iván el Terrible (1530-1584) para conmemorar la conquista del Kanato de Kazán (1552), San Basilio se encuentra en el extremo sureste de la Plaza Roja, frente a la Torre Spásskaya del Kremlin.
Junto al Kremlin y la Plaza Roja, integra desde 1990 la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Sus 11 capillas albergan, además, el Museo Histórico del Estado. Algunas de ellas están dedicadas a los santos en cuyas festividades el zar fundador ganó una batalla.
Una leyenda muy extendida afirma que Iván el Terrible mandó cegar al arquitecto para evitar que construyera otra catedral tan magnífica. Se cree que es una fabulación, ya que años más tarde el mismo arquitecto participó en la construcción del Kremlin de Kazán. Los historiadores discuten si el autor fue Póstnik Yákovlev —cuyo apodo era Barma— o si Barma fue su ayudante. Lo cierto es que el misterio sobre su identidad persiste.
De cualquier forma, aunque el conjunto sufrió cambios y contratiempos —varios incendios, la codicia de Napoleón Bonaparte, intentos de demolición—, ha sobrevivido por más de cuatro siglos.
Por suerte, en los años 20 del siglo pasado, el Gobierno soviético la convirtió en un museo de perfil histórico y arquitectónico. En 1928 inició funciones como museo secular y luego, en 1997, recuperó su actividad dentro de la religión ortodoxa.
Mucho se especula sobre cuál pudo ser el punto de inspiración para el estilo de la catedral, pero textos académicos afirman que, muy probablemente, todo surgió de la mixtura entre los distintos estilos arquitectónicos de Rusia, con algunos elementos de las obras de italianos en Moscú.
En las inmediaciones de la Plaza Roja, donde se encuentra este templo, también se pueden ver otras atracciones de interés turístico como el Mausoleo de Lenin y el Museo de Historia Nacional.










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