ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

La Casa Blanca y quienes se le arrastran a lamer pies siguen empecinados en imponer una matriz de opinión funesta acerca de nuestro Estado, calificándolo de fallido.

Esgrimen las mismas dificultades creadas y recreadas por las sucesivas administraciones norteamericanas, en el contexto de un enfermizo empeño y de una política abiertamente hostil hacia Cuba, para impedir su soberanía, su derecho a ser libre, a vivir en paz, a ayudar y a ser ayudada por todo el mundo, desde todo el mundo.

Tras agudizar su bloqueo económico, comercial, financiero y ahora energético, contra el derecho internacional, ahora le critican al Gobierno cubano todo cuanto no funciona, lo califican de incapaz y hablan de derrocarlo e ir a una transición, o lo que es igual: someternos, plantarnos bota encima.

Somos –según ellos– fallidos porque estamos más a oscuras que alumbrados (aun teniendo infraestructura que electrifica prácticamente a toda la población). Claro, han establecido brutales aranceles para quien ose enviar una gota de petróleo a Cuba. Y aun así tienen el descaro de afirmar que aquí no hay bloqueo.

Nos condenan porque nos faltan los mismos reactivos, equipos y medicamentos que ellos impiden llegar. Y aun así fingen estar «muy preocupados» y hasta querer «ayudar», cuando todo el mundo sabe que durante la pandemia nos negaron hasta el oxígeno.

Fallidos porque –atraídos por la sinfonía de su propia orquesta imperial– aumenta el número de cubanos que emigran.

Desde luego, no califican de fallidos indicadores de educación y de salud logrados por Cuba bajo «el régimen de los hermanos Castro» y de Díaz-Canel.

No mencionan el prestigio mundial del deporte cubano, de la cultura, de la ciencia, de la industria farmacéutica, de la ingeniería genética y la biotecnología, y mucho menos de la Escuela Latinoamericana de Medicina, del método de alfabetización Yo sí puedo, o de los millones de vidas humanas salvadas por nuestros médicos en otras latitudes.

A otro con ese cuento. Lo fallido –y nadie se deje confundir– es su propia política: la que año tras año desaprueba la abrumadora mayoría de los países del orbe en la ONU.

Lo realmente fallido está «del lado de allá», desde los años 60, cuando prohibieron exportar petróleo, maquinaria industrial, decretaron embargo total del comercio, congelación de activos cubanos en EE. UU., nos excluyeron de organismos financieros internacionales…

En las décadas de los años 1970 y 1980 impusieron nuevas restricciones en los ámbitos alimentario, tecnológico, científico, mercantil, financiero, cultural; nada de inversión en la Isla, cero remesas familiares…

En los 90 se aparecieron con la Ley Torricelli, sanciones a barcos que tocaran puerto cubano, amenazas a quienes nos ayudaran, Ley Helms Burton, codificación del llamado embargo en ley, restricción de inversión extranjera en el turismo…

En pleno siglo xxi atacan la cooperación médica, prohíben cruceros, viajes, remesas, exportaciones a Cuba, nos meten en listas de países patrocinadores del terrorismo, establecen multas para bancos que operen con nosotros, ahora decretan un despiadado bloqueo energético, amenazan, hablan de colapso total…

No fastidien más, caramba, ni se hagan ilusiones. Aquí estamos. Vergüenza es lo que debieran sentir… pero son huérfanos de ella.

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