Arrancó 2026. Y en estas horas iniciales del calendario muchos hacemos como Jano, dios romano de los nuevos comienzos: volcamos una cara al pasado, al recuento de los últimos 12 meses, y otra cara al futuro: lo que imaginamos vivir hasta el último segundo de diciembre. Una mirada retrospectiva que analiza, valora aciertos y desaciertos; y otra más de futuro, que asume desafíos y potenciales esfuerzos.
Viéndolo así, dejamos atrás un periodo complejo, en el que el pueblo cubano, junto con su dirección revolucionaria, enfrentó resueltamente el endurecimiento de la política de máxima presión del Gobierno estadounidense, cuyos representantes siguen desesperados por certificar la muerte del proyecto socialista consagrado en la Constitución de la República. Han pasado 67 años y el objetivo del imperio sigue siendo el mismo: destruir la Revolución. Por eso cada día de 2025 constituyó un amanecer de victoria.
A lo interno se fraguaron importantes batallas: contra desviaciones y tendencias negativas, por el cambio de la matriz energética, la recuperación de los daños del huracán Melissa y por llevar a la práctica, con hechos palpables, el Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía. Todo ello implicó un esfuerzo de gigantes, en medio de un escenario internacional marcado por el auge del neofascismo y el ascenso de la derecha reaccionaria en la aldea global, bajo la teoría de la paz a través de la fuerza que esgrime el presidente Trump. El genocidio en Gaza lo corrobora. Los ataques permanentes contra la Revolución Bolivariana de Venezuela y su líder Nicolás Maduro es otro ejemplo de esa política belicista.
El año 2026 abrió sus puertas, y desde ya conocemos que nada será fácil. Habrá que seguir desafiando molinos desde la resistencia creativa que nutre la savia popular; imponernos sobre el bloqueo y buscar alternativas para lograr la prosperidad ansiada. La brújula será siempre estar al lado de los buenos, de los humildes, de los que no miran de qué lado se vive mejor sino de qué lado está el deber. Para ellos se hizo la obra más hermosa que dio a luz el Primero de Enero. Aquel día, ha dicho Fidel, no solo se obtuvo la victoria frente a la dictadura sangrienta de Batista, sino que fue también un momento de grandes decisiones, de importantes definiciones, en el que hubo que salir a defender la victoria conquistada.
En 2026 son muchas las motivaciones para crecernos sobre las dificultades y avanzar. En el año del centenario del Comandante, ser fieles a su obra y pensamiento constituye el mayor impulso. Los agradecidos debemos convertir cada jornada del almanaque en un homenaje a su figura, desde el resultado del trabajo y el ejemplo personal.
Será el año en que conmemoraremos el aniversario 70 del desembarco del Granma, cuando el líder rebelde, como «ardiente profeta de la aurora», encabezó aquella expedición de 82 hombres que vinieron dispuestos a ser libres o mártires. Celebraremos, además, los 65 años de Girón, primera gran derrota del imperialismo yanqui en América, y de la proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana. Esos ejemplos de nuestra historia resultan la confirmación más exacta de que cuando se defiende un ideal de justicia y lo asume la conciencia del pueblo, no importan los obstáculos ni las amenazas: el ideal triunfa.
Entremos a la nueva etapa con la seguridad de que sí es posible desafiar poderosas fuerzas y salir airosos. Cumplamos el compromiso de trabajar para entregarle al pueblo los resultados que merece y la prosperidad anhelada haciendo más sólido nuestro socialismo. Si la Revolución ha llegado hasta aquí, y hoy festeja su cumpleaños 67, hagámosla cada día más joven, más bella, más dinámica. Será, sin duda alguna, el mejor regalo a Fidel en el año de su centenario.


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