No pocos de los principales problemas que afronta la nación cubana tienen su génesis en el incumplimiento de los deberes, sea en lo económico, lo social e incluso en las relaciones sociales e interpersonales. Algunas condiciones sine qua non para que exista prosperidad son las del respeto entre las personas, y de estas hacia las instituciones y viceversa, la de superarse y trabajar, sin vulnerar horarios, calidad y aprovechamiento de la jornada laboral.
Tendemos, con mucha frecuencia, a exigir que se respeten nuestros derechos, los defendemos a ultranza. Hay quienes hasta exigen beneficios sin aportar absolutamente nada, y se acogen al perjudicial criterio de que «me lo merezco».
«Primero cumplan deberes y luego reclamen derechos» era una constante advertencia que mi madre nos hacía.
No pocos ofenden, hablan en tono inadecuado, hurtan, usurpan y dañan la propiedad social, incluso algunos cubanos llegaron a pedir una intervención extranjera en los momentos más crudos de la pandemia de la covid-19, ultrajando el principio constitucional de que «la defensa de la Patria socialista es el más grande honor y el deber supremo de cada cubano» (Artículo 4).
Nuestra Carta Magna reconoce en su Artículo 40 que «la dignidad humana es el valor supremo que sustenta el reconocimiento y ejercicio de los derechos y deberes consagrados en la Constitución, los tratados y las leyes», y la dignidad plena de las personas –encomiable aspiración martiana– se sustenta en el disfrute de los derechos humanos y en el irrestricto cumplimiento de los deberes cívicos.
En ese sentido, «el ejercicio de los derechos de las personas solo está limitado por los derechos de los demás, la seguridad colectiva, el bienestar general, el respeto al orden público, a la Constitución y a las leyes». La clara alusión al respeto al derecho del otro es una necesidad para la convivencia en sociedad y en su célula fundamental: las familias.
Aunque es vasto el articulado que la Ley de leyes dedica a los derechos, sí deja bien claro –y no sujeto a interpretaciones personales, que pueden hasta ser aberrantes– un listado de deberes que, de ser cumplidos, nos harán prosperar.
Ciertamente, el ejercicio de los derechos y libertades implica responsabilidades. A todos, sin excepción, nos corresponde servir y defender la Patria; cumplir la Constitución y demás normas jurídicas; respetar y proteger los símbolos patrios; contribuir a la financiación de los gastos públicos en la forma establecida por la ley; guardar el debido respeto a las autoridades y sus agentes; prestar servicio militar y social de acuerdo con la ley, entre otros.
El líder de la Revolución Cubana, General de Ejército Raúl Castro Ruz, aseveró en 2008 que la clave para vencer es que nos dediquemos «con modestia y sin fanfarria al cumplimiento diario y estricto del deber».
Los padres y las madres proveyendo y educando a sus hijos, los trabajadores aportando cada uno en su ámbito; a los órganos, organismos y funcionarios públicos desempeñarse en consecuencia con la confianza depositada por el pueblo... El binomio derechos-deberes conquistados a fuerza de sangre, ha de coexistir de manera beneficiosa para Cuba y los cubanos.


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Felipe dijo:
1
11 de septiembre de 2024
16:18:33
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