ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

La Revolución tiene una fuerte influencia en la vida de los cubanos; ha imbuido del espíritu de igualdad, fraternidad y libertad a la sociedad. Cada casa en Cuba tiene una historia de cómo tocó sus vidas. Hemos escuchado relatos de los cubanos viajando a África para misiones internacionalistas o mudándose a áreas rurales para dar clases a personas en el marco de la Campaña Nacional de Alfabetización.

Es habitual escuchar historias de cómo la Revolución y sus acciones hicieron que la gente se sintiera parte de una comunidad llamada Cuba. Todos son miembros iguales y activos en ella. De ahí que la sociedad afronte sus desafíos de forma colectiva.

Pero, así como los ideales de la Revolución guían sus acciones, la Revolución se guía por sus verdades y realidades. Los organopónicos son un ejemplo clásico de esta relación dialéctica. Los cubanos fueron pioneros en este método de agricultura urbana para hacer frente a la aguda escasez de alimentos durante los tiempos difíciles del periodo especial.

Aún hoy se pueden encontrar organopónicos entre edificios de oficinas y viviendas en las ciudades.  Mientras la Isla lucha por desarrollar su sector agrícola, debido a diversas limitaciones políticas y económicas, estos pequeños campos de cultivo en las ciudades se convierten en una fuente esencial de alimentos. Pero las innovaciones no terminan ahí. La gente continúa perseverando y enfrentando sus desafíos a través de diversas iniciativas, colectivos, redes y empresas locales.

El siglo xxi también ha traído consigo nuevos desafíos. El mundo está experimentando las consecuencias del cambio climático, el auge tecnológico, el mayor acceso a internet, y el aumento de la inflación y la polarización política. A medida que los jóvenes heredan el mundo, la historia cubana de resiliencia, creatividad e ingenio puede actuar como guía a la hora de afrontar el futuro.

Durante nuestro tiempo en Cuba, tuvimos la suerte de haber conocido a muchos jóvenes. Cada uno era único, con sus luchas y aspiraciones. Son apasionados, emprendedores, creativos y talentosos. El acceso universal a la educación, la cultura comunitaria y los valores de la Revolución han influido y moldeado sus personalidades, aunque su manifestación es única en cada individuo.

Cuba alienta a sus jóvenes a participar en la comunidad a través de movimientos juveniles, organizaciones estudiantiles, redes y clubes escolares. En las oficinas estatales podemos ver a jóvenes ocupando puestos importantes. Las delegaciones cubanas a congresos nacionales e internacionales suelen estar integradas por jóvenes. No son solo los adultos jóvenes los que participan en actividades estatales.

Este sistema también involucra a estudiantes de primaria y secundaria. Los niños pequeños suelen custodiar las urnas durante las elecciones estatales. Estos niños también tienen sus propios movimientos, organizaciones y redes. Estos espacios les permiten ejercer su agencia, desarrollar habilidades e involucrarse con la sociedad. Por lo tanto, no tienen que ser receptores pasivos del mundo dinámico, sino agentes activos del cambio.

El pueblo y las estructuras de Cuba han creado un espacio hermoso y empoderador para que los jóvenes crezcan, aprendan y actúen. Estas redes y estructuras tienen el potencial de impactar positivamente cada vida en Cuba. Son las personas quienes las impulsan y determinan la forma en que se perciben y utilizan estas estructuras.

En este espacio, cada joven tiene la oportunidad de encontrar su lugar en la sociedad y decidir cómo desea contribuir. Los jóvenes de Cuba son herederos de una nación resiliente; heredan nuevos desafíos y la posibilidad de soluciones novedosas.

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