ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Si bien es cierto que somos un país, y que los más importantes caminos los trazamos bajo ese pensamiento unitario, con el fin de que podamos avanzar al mismo paso, también es cierto que hay particularidades dentro del todo.

Cada provincia, pudiera decirse cada municipio y hasta cada comunidad, tiene sus propias realidades en los ámbitos objetivo y subjetivo, que indican una línea muy clara para el hacer, eso que los cubanos preferimos metafóricamente del verbo «aterrizar», que, en efecto, se trata de poner los pies en la tierra que pisamos, con toda la transparencia y profundidad que ello implica.

Por ende, el ejercicio de «aterrizaje» requiere no solo una vista entrenada, un conocimiento amplio de la «topografía» a la que nos enfrentaremos y, sobre todo, la capacidad de reacción para, de ser necesario, hacer cambios de última hora en el plan previsto, que garanticen el éxito de la operación.

Aunque hemos utilizado algunos términos también metafóricos para hacer juego con el verbo al que aludimos, el asunto se trata de algo muy real y necesario: asemejar todo lo posible las estrategias de país a cada pedazo de nuestra tierra, con el fin de que no solo avancen los procesos, sino que las personas –sus principales protagonistas– se sientan del todo identificadas con ellos.

Ese es, precisamente, el sentido más amplio de esa creatividad a la que estamos llamados, pero a la que todavía no hemos hecho justicia con la prestancia y resiliencia que requieren los tiempos que vivimos.

Muchas veces, no digo que de modo intencional –probablemente sea con el mejor de los ánimos– pretendemos aplicar en un territorio algunas orientaciones de orden nacional, hasta con los puntos y las comas que contiene un documento. Sin embargo, con el cuidado de no violar la legalidad ni tergiversar el sentido de la propuesta, pasamos por alto que el verdadero éxito radica en hacer una justa interpretación, tomando por referente el entorno más cercano, sus peculiaridades, esa matriz dafo (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades) que casi siempre reservamos para el componente teórico de la ciencia, y que después olvidamos en la aplicación práctica.

Los últimos años, muy duros en varios sentidos, nos han demostrado que lo más seguro con lo que podemos contar es aquello que somos capaces de producir, de garantizar por nuestros propios medios, pero sin el principio de desarrollo, autonomía e incluso identidad local, lograrlo resulta prácticamente imposible.

Lo curioso es que nos repetimos cada día ese principio, y estamos aparentemente convencidos de ello, pero las demostraciones necesarias, urgentes, todavía constituyen excepciones que, sin negar su valía y su carácter representativo, a estas alturas deberían ya ser una regla.

Es admirable la forma en que nuestro Presidente, tanto en esa función como en su responsabilidad de Primer Secretario del Comité Central del Partido, peina el país, alertando, proponiendo visiones novedosas, reconociendo también la iniciativa y el empeño allí donde han rendido frutos, y uno se pregunta, viéndolo, si los que estamos cada día en la base, de cara a las potencialidades que tenemos, no pudiéramos hacer un poco más.

Que conste, no me excluyo en esta apreciación, porque creo que debe ser una meta de todos aportar lo que podamos, del modo en que podamos, desde el lugar en que podamos hacerlo. De igual manera, creo que debemos seguir aprendiendo a escuchar opiniones, sin predeterminar su origen, porque también la vida nos ha demostrado que la inteligencia colectiva es un pilar indispensable para construir un país mejor.

Tomarnos un tiempo para estas reflexiones debe ser, para todo revolucionario, ocupe o no responsabilidades políticas o administrativas, un ejercicio obligado. En momentos de corregir distorsiones e impulsar la economía, en momentos de sumar, de abrigar a todos para que nadie quede atrás ni desamparado, no es ocioso, como no lo ha sido nunca en más de seis décadas de Revolución, preguntarse cada día: ¿y yo, qué puedo hacer por Cuba hoy?

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