ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Antes, cuando pensaba en un periodista, siempre me imaginaba al tipo de persona solitaria, fumadora, adicta al café... y creía que las mejores historias salían de una butaca en su portal.

Pensaba que su pluma debía seguir solo un camino, el de lo correcto, el heroico batallar en las aventuras. Y luego descubrí que quería ser periodista, justamente yo, que no fumo, no me gusta el café, y ni siquiera tengo portal.

Esta es mi historia, que ahora mismo se confunde con las de mis compañeros en los tantos «ir y venir» en nuestras universidades, pero se entrelazan en el punto justo en que un ¡Sí! vino a cambiarlo todo.

Hoy, periodistas y comunicadores, lejos de la cotidianidad del hogar, las familias, los amores, y la ya acomodada vida «para algunos», asumen el riesgo de superar las expectativas que muchos han puesto en nuestros hombros: fortalecer el sistema de prensa del país, específicamente desde los medios nacionales, pasando a formar parte, de un día para otro, de colectivos de trabajo muy distintos a lo que fueron hasta ayer, para nosotros, compañeros de aula. Son colectivos cambiantes, revolucionadores, que actualmente experimentan cómo parecerse más a la sociedad que reflejan.

Así comenzaremos a ejercer el mejor oficio del mundo –de acuerdo con el famoso novelista–, aspirando a convertirnos en fuente portadora de una verdad clara y objetiva frente a las personas que anhelamos convertir en nuestro público, y que también se exponen a las campañas, las estrategias, el marketing, la propaganda o la publicidad.

¿Preguntas? Muchas. ¿Esto será lo que esperamos? ¿Será lo que los medios de prensa de la sociedad cubana necesitan? ¿Cómo hacerlo bien?

En el mejor de los casos –y no tengo duda de que así será–, viviremos una experiencia acogedora y formadora, y seremos una familia más.

¿Y qué pasará después? Miraremos nuestros centros de trabajo de la manera más romántica y arrolladora posible, más allá, incluso, de la relación contractual entre quien paga y quien trabaja. Aspiramos a realizar allí el periodismo que hace la crítica oportuna, sin cómplices silencios; que estimule el pensamiento propio, no el enunciado repetidor; que reverencie a quien se da para otros, al que hace para todos, y no cuanto persiga un populismo de ocasión.

Qué bien que el primer día, el de la bienvenida, haya sido en el Memorial José Martí, en un lugar sagrado que todo cubano debe aspirar a conocer. Y es que casi todas las respuestas las tiene el Apóstol, incluso las que procuramos los periodistas noveles.

«La prensa no puede ser, en estos tiempos de creación, mero vehículo de noticias, ni mera sierva de intereses, ni mero desahogo de la exuberante y hojosa imaginación».

Nuestro hoy reafirma esa sentencia del Apóstol. El periodismo cubano actual también tiene en la obra martiana un camino de luz orientadora. Con ella hay que sentarse a conversar, tomar impulso y arremeter contra los desafíos.

A eso vamos, contra los desafíos.

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Elson dijo:

1

30 de enero de 2024

08:13:13


Mi felicitación para una joven, colega, que, como las plantas que salen de la tierra, los que ya pasamos por ese comienzo u otro, en tiempos distantes o más cercanos, tenemos la obligación digo, el compromiso--- de regar el agua y los nutrientes necesarios para que su bello inicio, crezca y fructifique en una Isla que mucho necesita de nuestros jóvenes y de una prensa llamada a hacer más, como los noveles periodistas sabrán hacerlo. Elson Concepción