ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Vuelve a sucederme lo que tantas veces, no sé si por descuido, no sé si por seguir viendo como cotidiano lo que en silencio –y en verdad– tanto trasciende, no sé si por apuro o por una simbiosis de todo ello y más… Lo cierto es que llego a mi oficina, descargo imágenes en la computadora y, al ver una de ellas, lamento no haber conversado con las «víctimas», o al menos haber anotado sus nombres.

Acaso a modo de una autojustificación que no va conmigo, concluyo diciéndome que el padre e hijo que tengo ahora ante mis ojos, pueden llamarse José Gabriel y Gabrielito, Francisco y Paqui, Rolando y Roly; vivir en Ciego de Ávila, Pinar del Río, Las Tunas o Guantánamo, porque al final la instantánea que mi lente les robó, sin aviso ni permiso previos, puede haber sido captada en cualquier lugar de Cuba.

Los miro en la pantalla de mi laptop, delante el padre sembrando boniato en pleno surco, y detrás el niño, siguiéndole los pasos, en igual faena, convertidos en una especie de original y copia, ser y sombra, «genio y figura» (como suelen decir algunos), y termino en el mismo punto al que llegaron, hace apenas unos minutos, mis consideraciones en contubernio con las yemas de mis dedos sobre el teclado, zapateando los surcos de Facebook:

«Si tu hijo te pide que lo levantes tempranito el domingo (pudiendo quedar plácidamente en cama), para acompañarte a sembrar viandas, a chapear, a guataquear, a hacer lo que haga falta, siguiendo ahí, paso a paso tus pasos, no tengas la menor duda: el futuro está garantizado dentro y fuera del seno de tu familia, por muy duro que se tornen algunos momentos».

Ese joven padre al que hago referencia no solo está sembrando la tierra con el niño, en un trabajo voluntario en el que todos los demás son adultos.

No, en realidad ese hombre está recogiendo, en cosecha de valores, lo que ha venido sembrando, desde siempre, dentro de su hijo.

¡Y cómo necesita Cuba también esa otra siembra, de cara a un mañana cuyos talones pisamos minuto a minuto!

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