ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Puedes planificarlo todo al dedillo: la hora de despertar, la ropa que les pondrás, el desayuno, el contenido de las bolsitas. Puedes acostarte y pensar que «será un comienzo perfecto».

Pero puede que nada salga como estaba en tu libreto mental. No escuchas la alarma. Empiezas con varios minutos de atraso. Los niños no se quieren despertar ni vestir. Después a ella no le gustan los zapatos. Él se niega a desayunar. Te molestas. Lloran.

No quieren volver al círculo. Él se queda desconsolado, gritando por ti. Ella, leve como es, se sienta disciplinadamente en su sillita, pero le caen lágrimas silenciosas por el rostro diminuto.

Te vas con el corazón encogido y cuarteado. Te dan ganas de renunciar al trabajo. Sientes que eres la peor madre. Verdaderamente la peor.

Mientras todos celebran el primer día de curso, tú lidias con la espinita de la tristeza. Haces lo que tienes que hacer con la ansiedad de volver a ella y él, de abrazarlos y pedirles perdón por la falta de paciencia, por los deberes de adulta.

Al fin llegas, y los encuentras bien, hasta alegres. La expresión en sus rostros cuando te ven en la puerta de sus salones te devuelve la confianza en la felicidad. Ella te cuenta que se comió todo el almuerzo, él quiere regresar al círculo a jugar un poquitico más.

Y la tarde noche es una fiesta, como solo puede serlo la rutina hogareña cuando hay mucho amor bajo un mismo techo. Te sientes agradecida y aliviada.

Los planes torcidos, incluso los que estallan por los aires, también son la vida. Puede que el primer día no sea perfecto, pero quedan otros.

No siempre hay que comenzar con estruendo de orquesta, a veces solo basta con seguir. Puede que la tenue melodía de fondo sea hermosa.

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flores dijo:

1

13 de septiembre de 2023

12:15:10


Muy bello artículo, solo quienes hemos vivido ese momento sabemos cuanto hay de dolor en ese primer día, ese que nos deja con las manos atadas y la mirada puesta en el reloj a la espera del regreso. Pero siempre nos sorprende esa alegría de la tarde cuando con sus menudas manos nos abrazan y cuentan la felicidad del día vivido . ..... Te doy las gracias por tan bello artículo.