ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Corren tiempos de definiciones, de asumir posturas claras en medio de una situación convulsa, cuando se ponen en juego, una vez más, los destinos de la Patria, hostigada por todos los flancos por un enemigo que hace hasta lo imposible para borrar el «mal ejemplo» que Cuba representa.

No me refiero, en este caso, a los recalcitrantes de siempre. A esos, hace mucho se les conoce: mercenarios, delincuentes, apátridas, neoanexionistas, traidores y «quintacolumnas», prestos a ofrecerles sus servicios al imperio aunque ello represente la destrucción de la Isla que un día los vio nacer.

Me dirijo a quienes, asidos a toda hora a sus celulares, dan por sentada cualquier información, chisme o «bola» que aparezca en las llamadas redes sociales; sobre todo aquellas que ofrecen una realidad nacional rayana en el caos, la anarquía, el desorden, la ingobernabilidad y la intolerancia.

Tales personas hacen caso omiso a los argumentos que ofrecen los medios de comunicación masiva del país, a los cuales se les pueden atribuir no pocos defectos, pero nunca que hayan faltado a la verdad a la hora de abordar los acontecimientos domésticos, por complejos y delicados que sean.

En la cola de la bodega, en las afueras de la sucursal bancaria o en el coche que suple la falta de ómnibus, siempre aparece algún «sabelotodo» que no hace más que amplificar, ante un público que sufre las precariedades cotidianas, los mensajes que se emiten desde el otro lado del Estrecho de la Florida.

En los últimos meses, en que se han acrecentado las carencias materiales, proliferan como la mala hierba los ideólogos, economistas, empresarios e ingenieros eléctricos, entre otros «especialistas» dispuestos a brindar la fórmula mágica para resolver los problemas, por supuesto, solo en teoría.

Son los mismos que achacan todos los males a una mala administración y a la ineptitud de los dirigentes cubanos, como si las penurias actuales se debieran a la voluntad enfermiza de alguien que se empecina en generar disgustos y eliminar el más mínimo ápice de prosperidad y bienestar para su pueblo.

Del lado de acá, con nuestras lógicas inquietudes, estamos los que deseamos una Cuba mejor, pero desde el aporte y el trabajo, nunca desde posiciones oportunistas e hipercríticas que no ven más allá de sus propias narices, y colocan los intereses personales por encima de los asuntos sagrados de la Patria.

Ejemplos hay demasiado recientes: la catástrofe de la Base de Supertanqueros de Matanzas, y los efectos devastadores del huracán Ian. En ambos casos, mientras miles de compatriotas se suman a las acciones recuperativas, otros se encargan de inocular veneno desestabilizador para crear un clima de desobediencia social.

Quienes insisten en promover el odio y la violencia, unos de manera directa y otros en actitud solapada y perversa, encontrarán siempre la respuesta oportuna y decidida de un pueblo mayoritario, que tiene en la gratitud, la lealtad y el amor patrio fundamentos esenciales de sus vidas.

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Eric dijo:

1

1 de noviembre de 2022

01:27:46


GRACIAS Febles, dos veces colega y amigo. Aquí, sin extremismos, solo hay una alternativa: La independencia, pues la muerte física o espiritual, será para quienes intenten mancillar el suelo sagrado de la Patria....hace mucho rato que aquí no se rinde nadie C.