ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Evocar con orgullo el magnetismo impregnado que conlleva referirnos a la llamada Década prodigiosa, no es solo un ejercicio de pura nostalgia para quienes la vivimos, sino que constituye, además, una herramienta útil para comprender los cambios que se han sucedido en el proceso de hacer música hasta nuestros días.

Nada más que de contar con la presencia de Los Beatles y la de sus contemporáneos más sobresalientes, quizá bastaría para justificar semejante calificativo a este suceso musical inherente a los años 60, pero en realidad se llegó mucho más allá. Por ejemplo, si en la década de los 50 del pasado siglo, los compositores del universo del pop no tenían otra opción que vender sus obras a una casa discográfica para que esta, a su vez, decidiera quiénes podían ser sus intérpretes, con el ejemplo de Los Beatles, esta costumbre se fue transformando paulatinamente en el clamor de cada artista por encontrar un modo novedoso de cómo interpretar sus propias composiciones.

Por esa elemental actitud de independencia estética, se dio lugar a un desafiante desfile de propuestas estilísticas diversas, donde buena parte de estos músicos se esforzarían por sobresalir en lo que significó un verdadero diluvio musical.

Si la originalidad se desempeñó como el requisito primordial para valorar cada nueva obra, el aliento de experimentación no lo era menos. No importaba si se trataba de un cultor del soul, del hard rock o hasta de un reconocido cantautor, todos aparecen enmarcados por la tendencia viral de una generación de músicos empeñados en dar lo mejor de sí profesionalmente. Ahí radica la clave del aludido prodigio.

Estamos hablando de la absoluta fidelidad del artista a esa inspiradora sensación de libertad de creación que le nace desde lo más profundo de su ser. Por tal razón, es verdad cuando se afirma que puedes tener la misma guitarra, los mismos pedales y hasta los amplificadores que utilizó Jimi Hendrix, pero jamás se llegará a sonar como él porque se carece del espíritu de un sentimiento que hizo época en aquellos años. Incluso, este continuó impregnado en buena parte de la música de la década de los 70, pero hasta el momento en que las casas discográficas se fueron empoderando de su pretensión por regir los destinos comerciales de las diferentes corrientes en boga.

Por eso, cuando nos llame la atención un músico que sobresale por su originalidad y que no se deje presionar por cualquier tipo de banalidad con tal de hacerse famoso, quizá no lo sepa, pero representa un continuador de las circunstancias que definieron el histórico prodigio musical de toda una década.

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Lazaro dijo:

1

19 de enero de 2021

11:12:20


Estoy de acuerdo con el comentario del Guille tengo que recordar. que la buena musica con vertientes mas fuertes y con otras experimentacion continuan siendo tan buena como la de aquellos años no se puede quedar parado en una epoca pensando que es inconparable y sublime aviendo un monton de cosas de las que tambien se deberia comentar porque son obras maestras de estos tiempo del Rock como el virtuoso bajista y letrista de Iron Maiden Steve Harris y en la actualidad eL Metal Progresivo .

rob dijo:

2

21 de enero de 2021

09:46:44


Gracias Guille, como siempre dando en el clavo preciso. Las nuevas generaciones necesitan leer estas cosas que explicas y que la gran mayoria no puede entender con tanta chatarra auditiva!!!